4º ESO / UD2

Enlace químico

QUÍMICAFÍSICA

Mira a tu alrededor: el vaso, el aire, la sal de la cocina, el cable del cargador. Casi nada de eso son átomos sueltos. En la unidad anterior aprendimos cómo es un átomo por dentro; en esta vamos a ver qué pasa cuando se encuentran unos con otros. Por qué se unen, de cuántas maneras pueden hacerlo y cómo esa elección decide si algo conduce la corriente, se rompe de un golpe o se derrite en la mano.

00

¿Qué tener claro para poder entender el enlace químico?

La UD1 te dejó una deuda: saber qué ion va a formar cada átomo. Aquí se cobra, y de paso repasamos lo justo para entrar al enlace sin tropezar.

La unidad del átomo te dejó una deuda. Al final dijimos que los átomos se unen para parecerse a un gas noble, y prometimos explicarte aquí qué ion va a formar cada uno. Este bloque paga esa deuda, y de paso pone a punto las tres herramientas que vas a usar durante toda la unidad:

  • Leer la capa de valencia desde la configuración electrónica — si te falta base, está en el bloque 4 de la UD1.
  • Decidir si un elemento es metal o no metal — su árbitro es la tabla periódica del bloque 5 de la UD1.
  • Predecir el ion que va a formar — qué es un ion se contó en el bloque 2 de la UD1.

Eso sí: no vamos a contar la UD1 otra vez. Aquí no se reexplica — se usa.

La última capa es la que manda

De la configuración a los electrones de valencia

Todo el enlace químico se juega en un sitio muy concreto: la última capa.

Escribe la configuración electrónica y quédate con los electrones del nivel n más alto. Esa es la capa de valencia, y esos son los electrones de valencia. El resto, los de dentro, casi no pintan nada en esta unidad.

La última capa dice la columna (y el periodo)

Este guiño ya lo cobramos en la UD1, y aquí se convierte en herramienta de diario: los electrones de valencia son la columna, y el periodo es el nivel n más alto. Dos datos de la tabla periódica leídos sin mirar la tabla periódica.

HG1 · 1 e⁻
LiG1 · 1 e⁻
NaG1 · 1 e⁻
BG13 · 3 e⁻
CG14 · 4 e⁻
NG15 · 5 e⁻
SG16 · 6 e⁻
FG17 · 7 e⁻
NeG18 · 8 e⁻
HeG18 · ¡2 e⁻!
Cada punto es un electrón de la última capa: cuéntalos y tienes la columna. Fíjate en el litio y el sodio: distinta fila, misma columna, el mismo punto solitario. El helio va aparte: está en el grupo 18, pero en n = 1 solo caben dos.
HHeLiBCNFNeNaS
Los mismos diez de arriba, colocados en la tabla: cada uno cae en la columna que dicen sus puntos. Ahí están el sodio y el azufre del ejemplo — el Na justo debajo del Li.

¿Metal o no metal? Se lee del mismo sitio

Para el enlace vas a necesitar decidir, delante de cualquier elemento, si es un metal o un no metal. Y no vale contestar «es que es del grupo 17»: queremos el razonamiento desde los electrones, porque es lo que explica su comportamiento. La regla de clase:

  • Metal: su configuración acaba en s y tiene pocos electrones de valencia (excepto el hidrógeno).
  • No metal: su configuración acaba en p y tiene varios electrones en su capa de valencia.

La excepción va dicha en voz alta: el hidrógeno acaba en s (1s¹), pero actúa como un no metal. Es un átomo tan pequeño y tan particular que no encaja en la casilla de los metales por mucho que su configuración lo insinúe.

La franja donde manda la tabla

Ahora, la letra pequeña: esta regla es muy buena, pero no es una ley.

Lo que te da la configuración es exacto siempre: la familia, y cuántos electrones sobran o faltan. Con eso aciertas de lleno en los extremos de la tabla.

El problema está en las columnas del medio. Ahí pasa la frontera entre metales y no metales, y ahí viven los semimetales: el boro, el silicio, el germanio…

BAlSiGeAsSbTePo
La escalera de los semimetales, en gris: a su izquierda, metales; a su derecha, no metales. El aluminio queda del lado de los metales; el boro, justo al otro lado.

En esa franja la regla pasa el turno y manda la tabla.

El caso estrella es el aluminio. Al (Z = 13): 1s² 2s² 2p⁶ 3s² 3p¹ acaba en p y, sin embargo, la tabla lo deja del lado de los metales — forma Al³⁺ tan tranquilo.

Moraleja: por eso hay que saberse la tabla. Si dudas en qué lado cae un elemento, la tabla por clases del bloque 5 de la UD1 es el árbitro.

Ocho, y a gusto

Una pregunta que parece tonta y no lo es: ¿por qué el neón va por el aire como átomos sueltos, mientras que el oxígeno va siempre de dos en dos, como O₂?

Los gases nobles son prácticamente los únicos átomos que andan solos por ahí, y no es casualidad: tienen la última capa llena. No necesitan nada de nadie.

El resto de elementos no tienen esa suerte. Y ahí empieza toda esta unidad.

He
He: 1s² — llena con 2
Ne
Ne: 2, 8 — llena con 8
Dos maneras de estar a gusto: el helio con 2 y el neón con 8. La meta no es el número ocho — es la capa completa.

El helio, la excepción que te dice dónde mirar

Antes de enunciar la regla, el matiz que la salva: el helio. Su configuración es 1s², así que tiene dos electrones de valencia, no ocho — en el nivel 1 no caben más. Y aun así está en el grupo 18, porque se comporta exactamente como los demás gases nobles: capa llena, cero interés en unirse.

La regla del octeto, dicha con honestidad

Úsala sabiendo lo que es: una herramienta excelente, no una ley de la naturaleza. Más adelante te cruzarás con alguna excepción más, y no pasa nada — ya sabes desde la UD1 que cada modelo es el mejor hasta hoy.

Qué ion va a formar cada uno

Y aquí se cobra la deuda de la UD1. Si un átomo no tiene la última capa llena, tiene dos maneras baratas de conseguirla, y la decisión es pura economía:

  • Si te sobran pocos electrones, los sueltas. Y quedas con carga positiva: eres un catión.
  • Si te faltan pocos, los coges. Y quedas con carga negativa: eres un anión.

Nadie cede cinco ni gana cinco. Eso sale carísimo.

Ojo aquí a la trampa del signo, que se olvida en dos semanas: ganar electrones deja el ion negativo, porque lo que se gana son cargas negativas. Y otra cosa que no cambia nunca: el núcleo. Míralo en la figura.

Na
Na neutro · 11 p⁺ y 11 e⁻
Na⁺
catión Na⁺ · 11 p⁺ y 10 e⁻
Cl
Cl neutro · 17 p⁺ y 17 e⁻
Cl⁻
anión Cl⁻ · 17 p⁺ y 18 e⁻
El núcleo no se toca: el Na⁺ sigue teniendo 11 protones y el Cl⁻ sigue teniendo 17. Lo único que cambia al formar un ion es el número de electrones.

La tabla del ion probable

Juntando todo lo anterior, cada columna de representativos tiene su ion previsible. Esta tabla es la que vas a usar en el enlace iónico, así que merece quedarse contigo:

GrupoFamiliae⁻ de valenciaQué haceIon
1Alcalinos1cede 1X⁺
2Alcalinotérreos2cede 2X²⁺
13Térreos3cede 3X³⁺
14Carbonoideos4ni cede ni gana: comparte—
15Nitrogenoideos5gana 3X³⁻
16Anfígenos6gana 2X²⁻
17Halógenos7gana 1X⁻
18Gases nobles8 (He: 2)nada — ya están a gusto—

El ion probable es una predicción muy buena para los elementos con los que vas a trabajar, no una ley que cumpla la tabla entera.

Fíjate en la fila del carbono, porque es la bisagra de la unidad: al grupo 14 le sobran cuatro y le faltan cuatro a la vez, así que no le compensa ninguna de las dos cosas. Ni cede ni gana: comparte. Y compartir electrones es, exactamente, el enlace covalente que nos espera en el bloque 4.

En resumen

La capa de valencia
  • Los electrones del nivel n más alto de la configuración
  • Dicen la columna (acaba en s: el número tal cual · acaba en p: 10 + valencia) y el periodo (el propio n)
  • Metal acaba en s con pocos (excepto H) · no metal acaba en p con varios · en la franja de los semimetales, manda la tabla
La regla del octeto
  • Capa llena = estabilidad: por eso los gases nobles van sueltos
  • El helio cuenta con 2, no con 8: en n = 1 no caben más
  • Regla práctica con excepciones — útil para casi todo lo de este curso
El ion probable
  • Sobran pocos → los cede → catión (X⁺, X²⁺, X³⁺)
  • Faltan pocos → los gana → anión (X³⁻, X²⁻, X⁻): ganar deja carga negativa
  • El grupo 14 comparte (→ bloque 4) y el núcleo no cambia nunca
SIMULADOR

La ficha del ion

Seis elementos por ronda, en una tabla como las de clase: configuración, valencia, grupo, periodo, metal o no metal y el ion que formará.

Trabaja: Las tres paradas del bloque, encadenadas casilla a casilla.

La ficha del ion

Seis elementos, todos representativos. Rellena la ficha completa de cada uno: la configuración vale con cualquier formato (1s2 2s2 o 1s²2s²) y el ion, con la carga como quieras escribirla (Mg2+, 2+…). Piensa cada casilla desde la anterior: configuración → valencia → grupo → metal o no → ion.

ElementoConfiguración electrónicae⁻ de valenciaGrupoPeriodo¿Metal o no metal?Ion que formará
SIMULADOR

Diez cuestiones de iones

Preguntas rápidas generadas cada vez: valencia, grupo y periodo, cede o gana, la trampa del signo y el ion de cada elemento.

Trabaja: Capa de valencia, metal/no metal y el ion probable.

Diez cuestiones de iones

Diez cuestiones rápidas sobre valencia, grupos e iones. Responde y pulsa Corregir; cada Nueva ronda cambia los elementos y los números. Ten a mano la tabla periódica.

    Vídeos de este apartado (2)
    01

    ¿Por qué no andan los átomos sueltos por ahí?

    Casi ningún átomo va solo: el porqué físico del enlace y los tres caminos que puede tomar.

    Los bloques que vienen después de este son procedimiento: reconocer cada tipo de enlace, dibujarlo, deducir sus propiedades.

    Este es distinto. Es el único de la unidad que contesta a la pregunta de fondo: por qué existe el enlace. Vale la pena pararse, porque todo lo demás se apoya aquí.

    ¿Por qué el neón va solo y el oxígeno de dos en dos?

    Esta pregunta ya asomó en el bloque 0, y ahora es el punto de partida de todo.

    Los únicos átomos que andan sueltos por ahí son los gases nobles, porque tienen la última capa llena y no necesitan nada de nadie. Todo lo demás que te rodea —el agua del grifo, la sal del salero, el hierro de una llave— ya viene unido.

    Fíjate en lo que eso significa: casi nada de lo que tocas son átomos sueltos. Así que la pregunta interesante no es si los átomos se unen, sino por qué.

    Átomos sueltosel neón de un cartel luminoso, el helio de un globo
    Átomos unidosagua+−+−+−+−+salhierroy casi todo lo demás que te rodea
    Lo raro es ir suelto: solo los gases nobles lo hacen. Lo normal es venir unido — de una manera u otra, que es justo lo que vamos a aprender a distinguir.
    Un globo de helio con lupa: átomos de He sueltos, cada uno a lo suyo. Pulsa para ampliar y pasa las flechas.
    Un globo de helio con lupa: átomos de He sueltos, cada uno a lo suyo. Pulsa para ampliar y pasa las flechas.1/5
    Un globo de helio con lupa: átomos de He sueltos, cada uno a lo suyo. Pulsa para ampliar y pasa las flechas.

    Un globo de helio con lupa: átomos de He sueltos, cada uno a lo suyo. Pulsa para ampliar y pasa las flechas.1/5

    En clase lo contamos así: un metal tiene electrones en su última capa que le molestan para ser estable, y un no metal quiere electrones para completar la suya.

    Hasta les ponemos voz: «oye, si tú me das dos, yo te doy dos». Y cuando el trato se cierra… todos contentos.

    Esta metáfora nos va a acompañar toda la unidad, porque funciona. Pero tiene truco, y conviene decirlo desde el primer día:

    La regla del octeto ya quedó enunciada con honestidad en el bloque 0 —regla práctica, con excepciones, el helio se queda en dos—. Aquí solo la usamos: la meta es la capa llena.

    Qué es de verdad un enlace

    Si te quedas con «los átomos quieren tener ocho», te falta la mitad de la historia — y es la mitad buena. Vamos a verla con el caso más simple que existe: dos átomos de hidrógeno que se encuentran. Cada uno trae un protón y un electrón, nada más.

    ++atracciónrepulsión
    Cada núcleo (+) tira de los dos electrones — también del que no es suyo. A la vez, los núcleos se repelen entre sí, y los electrones también. Hay enlace cuando la atracción contrarresta a la repulsión.

    Cuando se acercan, los dos electrones se colocan entre los núcleos, y esa nube de carga negativa atrae a los dos núcleos a la vez. Pero a la vez los núcleos se repelen entre sí (los dos son positivos), y los electrones también.

    El resultado es un tira y afloja:

    • A mucha distancia gana la atracción, y los átomos se acercan.
    • Demasiado cerca gana la repulsión, y se frenan.

    Hay una distancia en la que las dos cosas se compensan, y ahí se quedan. Eso es un enlace.

    Cuánto cuesta separarlos

    Esta pieza ya la conoces: es la curva del final de la UD1, cuando dos átomos de hidrógeno se encontraban por primera vez. Muévela otra vez, ahora con ojos de enlace.

    El fondo del valle es la distancia donde las fuerzas se compensan: la situación más estable. Y como es un valle, salir de él cuesta — separar dos átomos enlazados exige gastar energía.

    energía cero: átomos sueltosdistancia entre los átomos →← energía¡se repelen!se atraenenlace
    Dos átomos y la energía del par según su distancia. Lejos, ni se enteran el uno del otro; al acercarse, la energía baja (se atraen); en el fondo del pozo, la pareja es más estable que los átomos por separado: eso es el enlace. Y si intentas juntarlos más, las nubes se repelen y la energía se dispara.

    Las dos figuras cuentan lo mismo dos veces, a propósito: las flechas dicen por qué se paran ahí; la curva dice cuánto cuesta separarlos. Una es la causa, la otra la consecuencia. Y de las dos sale la definición que vamos a usar el resto de la unidad:

    Los tres caminos, y qué produce cada uno

    No hay una única manera de conseguir la capa llena: hay tres, según quién se encuentre con quién. Aquí solo las presentamos — cada una tiene su propio bloque después.

    Iónico+−+−−+−++−+−

    Uno cede y otro capta → quedan iones, colocados en una red

    como la sal
    Covalente

    Los dos comparten electrones → quedan moléculas (y a veces redes)

    como el agua
    Metálico++++++++++++

    Todos ponen sus electrones en común → cationes en red, con los electrones circulando

    como el cobre de un cable
    El camino iónico, con lupa: la sal es una red que alterna Na⁺ y Cl⁻. Pulsa para ampliar.
    El camino iónico, con lupa: la sal es una red que alterna Na⁺ y Cl⁻. Pulsa para ampliar.1/4
    El camino iónico, con lupa: la sal es una red que alterna Na⁺ y Cl⁻. Pulsa para ampliar.

    El camino iónico, con lupa: la sal es una red que alterna Na⁺ y Cl⁻. Pulsa para ampliar.1/4

    Un aviso sobre el primero: lo de «uno le da su electrón al otro» es una forma de contarlo entre dos átomos sueltos. Lo que pasa de verdad dentro del frasco lo veremos en el bloque 2, y es bastante más espectacular.

    Dos preguntas mejor que una

    Aquí hay una tentación que conviene esquivar: decir que «los átomos se unen formando moléculas o cristales», como si fueran dos cajones excluyentes. No lo son. Por eso, en vez de una pregunta con trampa, usaremos dos preguntas separadas:

    1 · ¿De qué está hecha?
    átomosel hierro, el helio
    +−ionesla sal
    moléculasel agua
    2 · ¿Cómo se agrupan esas partículas?
    sueltasel helio de un globo, el vapor de agua
    formando una redel hierro, la sal, el hielo

    Las dos preguntas se combinan: el hielo está hecho de moléculas (pregunta 1) agrupadas en una red (pregunta 2). Por eso un cristal puede estar hecho de moléculas — los cajones no eran excluyentes.

    Sueltas: los átomos de He del globo van cada uno por su cuenta.
    Sueltas: los átomos de He del globo van cada uno por su cuenta.1/5
    Sueltas: los átomos de He del globo van cada uno por su cuenta.

    Sueltas: los átomos de He del globo van cada uno por su cuenta.1/5

    Con las dos preguntas separadas hay un error clásico que ya no tiene dónde nacer: la «molécula de cloruro de sodio». No existe. La sal está hecha de iones, y esos iones forman una red — las moléculas son cosa de las sustancias covalentes.

    Cómo decido qué enlace es

    Y ahora, la herramienta que vas a usar en los bloques 2, 4 y 6. En el bloque 0 aprendiste a leer si un elemento es metal o no metal desde su configuración; aquí esa lectura se convierte en una decisión:

    • Metal + no metal → uno forma un catión al ceder sus electrones y el otro un anión al ganarlos → enlace iónico
    • No metal + no metal → ninguno cede: comparten electrones → enlace covalente
    • Metal + metal → todos forman cationes y ponen sus electrones en común → enlace metálico

    Tres condiciones para que la decisión valga:

    • Se razona desde los electrones de valencia, no desde el grupo. «Es del grupo 17» no es un razonamiento: di cuántos electrones tiene en su última capa y qué hace con ellos.
    • El hidrógeno actúa como no metal, y se dice en voz alta.
    • En la franja de los semimetales manda la tabla, como viste en el bloque 0.

    En resumen

    Por qué se unen
    • Capa llena = estabilidad: por eso los gases nobles van sueltos y el resto no
    • Un enlace es la fuerza que mantiene unidas a las partículas
    • Hay enlace cuando la atracción compensa a la repulsión — y separarlos cuesta energía
    Los tres caminos
    • Iónico: uno cede y otro capta → iones en una red
    • Covalente: comparten → moléculas (y a veces redes)
    • Metálico: electrones en común → cationes en una red
    Cómo decido
    • Metal + no metal → iónico · no metal + no metal → covalente · metal + metal → metálico
    • Razonado desde los electrones de valencia, no desde el grupo
    • El H actúa como no metal · en la franja de los semimetales, manda la tabla
    SIMULADOR

    La ficha del ion… con pareja

    La tabla del bloque 0 gana dos columnas: con quién se junta cada elemento y qué tipo de enlace forman. Cada ronda trae los tres tipos.

    Trabaja: El camino entero: configuración → valencia → clase → ion → enlace.

    La ficha del ion… con pareja

    Seis elementos con su pareja. Rellena la ficha de cada uno como en el bloque 0 y remata con la decisión nueva: ¿qué tipo de enlace forma con su pareja? Razona la clase de los dos desde sus electrones de valencia — y ojo al hidrógeno, que actúa como no metal.

    ElementoConfiguración electrónicae⁻ de valenciaGrupoPeriodo¿Metal o no metal?Ion que formaráSe junta conTipo de enlace
    Vídeos de este apartado (1)
    02

    ¿Qué pasa cuando un metal se encuentra con un no metal?

    Uno suelta, otro coge: el trueque de electrones, el método de 4 pasos y lo que de verdad hay dentro del frasco de sal.

    Este es el bloque del método. Lo que viene ahora no es una idea nueva: es un procedimiento de cuatro pasos que se aprende haciéndolo y que vas a repetir hasta que salga solo. Dados dos elementos cualesquiera, saber qué compuesto forman y por qué.

    Y al final hay sorpresa: lo que de verdad hay dentro del frasco de sal no se parece al dibujo con el que vamos a empezar.

    El trueque: uno suelta y otro coge

    Un metal y un no metal se encuentran. El metal tiene uno, dos o tres electrones en su última capa que le sobran para estar a gusto; al no metal le faltan justo unos pocos para llenar la suya.

    La salida se ve venir: el metal los suelta y el no metal los coge. Y al hacerlo, ninguno de los dos sigue siendo neutro — el que ha soltado queda con carga positiva, el que ha cogido con carga negativa.

    Así que se atraen. Esa atracción entre iones de signo contrario es el enlace iónico.

    Antes de resolver nada, el guion. Es el mismo para todos los ejercicios del bloque, y conviene tenerlo delante las primeras veces:

    Enlace IÓNICOse da al unirse un elemento metálico y uno no metálicose produce mediante la formación de iones
    para explicar
    el enlace
    1. 1º)Configuración electrónica
    2. 2º)Razonar si es metal o no metal
    3. 3º)Ion probable
    4. 4º)Balance de electrones
    Estos cuatro pasos son los que vas a seguir en todos los ejercicios del bloque, en este orden y sin saltarte ninguno.

    El método, funcionando: sodio y cloro

    Vamos con el de siempre, la sal. Te doy los números atómicos y nada más: Z = 11 y Z = 17. Lo que te recomiendo es que cojas una hoja y lo intentes tú antes de seguir leyendo — con el guion de arriba tienes todo lo que hace falta.

    El paso 3 es el que ya ensayaste en el repaso, y aquí lo ves en su sitio: el sodio pierde un electrón y se queda con el núcleo intacto y una capa menos; el cloro gana uno y completa la suya. Ninguno de los dos ha cambiado de elemento.

    Na
    Na neutro · 11 p⁺ y 11 e⁻
    Na⁺
    catión Na⁺ · 11 p⁺ y 10 e⁻
    Cl
    Cl neutro · 17 p⁺ y 17 e⁻
    Cl⁻
    anión Cl⁻ · 17 p⁺ y 18 e⁻
    El núcleo no se toca: el Na⁺ sigue teniendo 11 protones y el Cl⁻ sigue teniendo 17. Lo único que cambia al formar un ion es el número de electrones.

    Y así se escribe el cuarto paso, que es el que se pide en el examen:

    Na− 1 e−→Na+Cl+ 1 e−→Cl−
    FórmulaNaClFormaciónNa+ + Cl−
    cloruro de sodio
    Como se dan los mismos electrones que se reciben, solo es necesario un elemento de cada.

    Fíjate en que hay dos respuestas y las dos se piden: la fórmula, que es NaCl, y la formación, que es Na⁺ + Cl⁻. Son cosas distintas y van en cajas distintas.

    Y con esto se pierden puntos todos los años: en la fórmula no se escriben los signos. Las cargas viven en la formación; el compuesto se llama NaCl, no Na⁺Cl⁻.

    El mismo caso, con el doble de electrones: magnesio y oxígeno

    Cuidado con una trampa de lectura. Que la fórmula salga uno a uno no significa que se mueva un electrón: significa que hace falta un átomo de cada. Aquí se mueven dos y la fórmula sigue siendo de uno a uno.

    Mg− 2 e−→Mg2+O+ 2 e−→O2−
    FórmulaMgOFormaciónMg2+ + O2−
    óxido de magnesio
    El magnesio da 2 electrones y el oxígeno capta justo esos 2, así que basta un átomo de cada.

    Los dos casos han salido de uno a uno por el mismo motivo: lo que da uno es exactamente lo que coge el otro. Pero eso no siempre pasa. ¿Qué hacemos cuando las cuentas no cuadran a la primera?

    Cuando no salen las cuentas

    Aquí el cuarto paso deja de ser un trámite.

    La regla es una sola y no cambia nunca: los electrones que cede el metal tienen que ser exactamente los que capta el no metal. Ni uno más ni uno menos, porque el compuesto sale neutro.

    Lo único que cambia es cuántos átomos de cada uno hacen falta para que la cuenta cuadre. Vamos a verlo en los tres casos que te puedes encontrar, de menos a más.

    Caso 1 · el metal da menos de lo que el otro necesita

    Rubidio y azufre, Z = 37 y Z = 16. El rubidio se sale de los elementos pequeños con los que venimos practicando, y por eso lo he elegido: trae la trampa que más se falla.

    (Rb− 1 e−→Rb+)× 2S+ 2 e−→S2−
    FórmulaRb2SFormación2Rb+ + S2−
    sulfuro de rubidio
    Como el Rb solo da 1 e⁻ y el azufre quiere ganar 2 e⁻, se necesitan 2 Rb.

    Caso 2 · el metal da más de lo que el otro coge

    Le damos la vuelta: aluminio y flúor. El aluminio es el que rompía la regla en el repaso — acaba en p y aun así es un metal, porque en esa franja de la tabla manda la tabla y no la terminación. Cede sus tres electrones de valencia.

    Al− 3 e−→Al3+(F+ 1 e−→F−)× 3
    FórmulaAlF3FormaciónAl3+ + 3F−
    fluoruro de aluminio
    Como el Al da 3 e⁻ y el F solo capta 1, se necesitan 3 F.

    Caso 3 · cuando ninguno divide al otro

    Y el que se atraganta. Magnesio y fósforo: el magnesio cede 2, el fósforo pide 3. Con un magnesio no llega y con dos te pasas. Aquí es donde toca parar y preguntarse: ¿cómo podemos conseguir equilibrar esta situación?

    El truco es buscar un número al que lleguen los dos. El 2 y el 3 se encuentran en el 6: tres magnesios ceden seis electrones y dos fósforos captan esos seis. Pruébalo tú antes de darle al botón.

    (Mg− 2 e−→Mg2+)× 3(P+ 3 e−→P3−)× 2

    3 Mg × 2 e− = 6 electrones cedidos · 2 P × 3 e− = 6 electrones captados.

    FórmulaMg3P2Formación3Mg2+ + 2P3−
    fosfuro de magnesio
    Ninguno divide al otro, así que multiplicamos cada uno por los electrones del contrario: el Mg por 3 y el P por 2.

    Contado despacio, que es como se entiende: este magnesio le da sus dos electrones a este fósforo. El segundo magnesio le da los suyos, otros dos. Y el tercero reparte — uno a un fósforo y otro al otro.

    Seis electrones que salen, seis que entran, y nadie se queda a medias.

    La regla, para la próxima vez que te pase: multiplica cada elemento por los electrones del contrario.

    El último gesto: vuelve a la tabla

    El ejercicio te ha dado números atómicos, no símbolos, así que el trabajo no termina en la fórmula. Vuelve a la tabla y comprueba de quién estabas hablando.

    Z = 12 es el magnesio y Z = 15 es el fósforo: el compuesto es Mg₃P₂, fosfuro de magnesio. Situar los elementos en la tabla te va a hacer falta en todos los ejercicios de aquí en adelante, y en la unidad siguiente todavía más.

    MgP
    Z = 12 y Z = 15, en su casilla: el magnesio en el grupo 2 (metal, catión) y el fósforo en el 15 (no metal, anión).
    Lo que hay de verdad en el frasco

    Todo lo que has hecho hasta aquí funciona: aplicas los cuatro pasos y la fórmula sale bien.

    Pero el dibujo mental que lo acompaña —un sodio dándole su electrón a un cloro, los dos tan contentos— no es lo que hay dentro del bote. Ni de lejos. Y merece la pena verlo, porque es lo que explica todo el bloque siguiente.

    En un frasco de sal no hay parejas: hay una red, con millones y millones de iones colocados en orden, alternando positivo y negativo en las tres direcciones del espacio. Gírala, acércate y pulsa un ion de los de dentro para ver a cuántos toca.

    Na⁺ · catión · 98 pmCl⁻ · anión · 181 pm

    arrastra para girar · rueda o pellizco para acercar · pulsa un ion para contar sus vecinos

    La fórmula NaCl no cuenta átomos: dice que en el cristal hay un Na⁺ por cada Cl⁻. Cada ion atrae a la vez a sus seis vecinos de signo contrario, así que aquí no hay parejas.Ojo: no vale contar los iones de este trozo para deducir la proporción — los del borde la falsean. La proporción se saca contando los vecinos de un ion de dentro.
    La sal del salero, ampliada: cada grano es un cubo diminuto. Míralos de cerca la próxima vez que cocines.
    La sal del salero, ampliada: cada grano es un cubo diminuto. Míralos de cerca la próxima vez que cocines.Foto: Edal Anton Lefterov, Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.01/2
    La sal del salero, ampliada: cada grano es un cubo diminuto. Míralos de cerca la próxima vez que cocines.

    La sal del salero, ampliada: cada grano es un cubo diminuto. Míralos de cerca la próxima vez que cocines.Foto: Edal Anton Lefterov, Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.01/2

    Fíjate en las fotos de al lado antes de seguir, porque es el remate del asunto: ese cubo que estás girando se ve.

    Cada grano de sal del salero es un cubo, y no lo es por casualidad: lo es porque los iones de dentro están colocados así. Cuando se juntan millones, el orden de dentro asoma por fuera.

    Seis. Cada Na⁺ tiene seis Cl⁻ pegados, y cada Cl⁻ tiene seis Na⁺.

    Y aquí está lo importante: no se puede señalar cuál de esos seis es «el suyo», el que recibió su electrón. Porque no lo hay. Cada ion atrae a la vez a todos sus vecinos.

    El enlace iónico no es un trato entre dos: es una atracción de todos con todos, y lo que la mantiene en pie es el cristal entero.

    Contar vecinos también da la fórmula

    La fluorita es un mineral precioso, de esos que salen en cubos casi perfectos, y su red no es como la de la sal. Cuenta tú los vecinos de un calcio y luego los de un flúor: no salen iguales.

    Ca²⁺ · catión · 106 pmF⁻ · anión · 133 pm

    arrastra para girar · rueda o pellizco para acercar · pulsa un ion para contar sus vecinos

    Cada calcio toca a ocho flúores y cada flúor a cuatro calcios: por eso hay el doble de flúor que de calcio, y la fórmula es CaF₂. La proporción sale de contar, no de memoria.Ojo: no vale contar los iones de este trozo para deducir la proporción — los del borde la falsean. La proporción se saca contando los vecinos de un ion de dentro.
    Fluorita de verdad, con sus cubos verdes translúcidos creciendo sobre la roca. Otra red distinta… y otra vez cubos.
    Fluorita de verdad, con sus cubos verdes translúcidos creciendo sobre la roca. Otra red distinta… y otra vez cubos.Foto: Darla Sondrol, Wikimedia Commons · CC0
    Fluorita de verdad, con sus cubos verdes translúcidos creciendo sobre la roca. Otra red distinta… y otra vez cubos.

    Fluorita de verdad, con sus cubos verdes translúcidos creciendo sobre la roca. Otra red distinta… y otra vez cubos.Foto: Darla Sondrol, Wikimedia Commons · CC0

    Ocho contra cuatro, o sea el doble de flúor que de calcio. Por eso la fórmula es CaF₂ — y fíjate en que no ha hecho falta ningún balance para saberlo: ha salido de contar.

    Entonces, ¿qué dice la fórmula?

    Esta pregunta cae en los exámenes y es la que más veces se queda en blanco.

    La fórmula de un compuesto iónico da la proporción entre los iones: no la cantidad, y desde luego no una molécula.

    • NaCl no son dos átomos cogidos de la mano: dice que en el cristal hay un ion Na⁺ por cada ion Cl⁻, sean los que sean.
    • Mg₃P₂ dice que hay tres Mg²⁺ por cada dos P³⁻.

    Y un aviso para que no nazca el vicio: los dibujos con puntos y rayas entre átomos —las estructuras de Lewis— son del enlace covalente y llegan en el bloque 4. En un compuesto iónico no se hacen, porque aquí no se comparte nada: se cede y se capta.

    Y si esto es una red y no una pareja, la sal tiene que comportarse como una red: romperse como se rompe un cristal, fundir a la temperatura a la que funde un cristal y conducir la corriente solo cuando la red se deshace. Eso es exactamente la cuestión siguiente.

    En resumen

    El trueque
    • Metal + no metal: uno cede y otro capta → quedan iones de signo contrario que se atraen
    • El guion: configuración → metal o no metal → ion probable → balance
    • Se piden dos cosas: la fórmula (NaCl) y la formación (Na⁺ + Cl⁻) — y la fórmula va sin signos
    El balance
    • Los electrones que se ceden son exactamente los que se captan
    • Si uno no divide al otro, multiplica cada uno por los electrones del contrario (Mg₃P₂)
    • Los electrones de valencia son los de la última capa: el 3d¹⁰ del rubidio no cuenta
    La red y la fórmula
    • En el frasco no hay parejas: hay una red, y cada ion atrae a todos sus vecinos
    • En el NaCl cada ion toca a 6; en el CaF₂, 8 flúores por calcio y 4 calcios por flúor
    • La fórmula da la proporción entre iones, no la cantidad ni una molécula
    SIMULADOR

    Del número atómico a la fórmula

    El método entero, paso a paso y con parejas nuevas cada ronda: configuración, metal o no metal, ion probable, balance y fórmula. Alguna pareja no es iónica — hay que darse cuenta.

    Trabaja: Los cuatro pasos del bloque, encadenados como en el examen.

    Del número atómico a la fórmula

    Como en el examen: dos elementos, X e Y, de los que solo sabes su número atómico. Recorre los cuatro pasos hasta la fórmula — y no des nada por hecho, que no todas las parejas forman un compuesto iónico.

      SIMULADOR

      Encuentra el error en la fórmula

      Cinco fórmulas escritas, todas con un fallo. Hay que cazarlo razonando: los dos iones, la proporción y la fórmula corregida.

      Trabaja: Ion probable y balance de electrones, al revés.

      Encuentra el error en la fórmula

      Todas las fórmulas de abajo están mal. La primera va resuelta de ejemplo. En las demás, deduce el ion de cada elemento, di en qué proporción tienen que estar y escribe la fórmula buena. El fallo hay que razonarlo: una fórmula corregida a ojo no vale.

      Fórmula dadaIon del metalIon del no metalProporción
      metal : no metal
      Fórmula correctaQué fallaba
      Vídeos de este apartado (2)
      03

      ¿Por qué la sal es dura y se rompe de un golpe?

      Todas las propiedades del iónico salen de la misma foto: la red. Fundir alto, romperse de un golpe y conducir solo disuelto o fundido.

      El bloque anterior acabó con una promesa: si la sal es una red y no una pareja de átomos, tendrá que portarse como una red.

      Aquí se cobra. Estas son las cinco cosas que vamos a explicar:

      • Forma. ¿Por qué los granos de sal son cubos y no bolitas?
      • Estado a temperatura ambiente. Sólida. Siempre, y en cualquier cocina del mundo.
      • Temperatura de fusión. Altísima. ¿Cuánto es «altísima», exactamente?
      • Dureza y fragilidad. Cuesta rayarla… y se parte de un golpe. ¿En qué quedamos?
      • Conductividad. Seca no conduce. Disuelta, sí. ¿Qué ha cambiado?

      Las cinco respuestas salen del mismo sitio: de cómo están colocados los iones en la red. Ninguna se explica diciendo «porque el enlace es fuerte» o «porque el enlace es débil».

      La forma delata la red

      Lo primero que delata a un compuesto iónico es que tiene forma.

      Deja que el agua salada se evapore despacio y no queda un pegote: quedan cubos. Baja a una cueva y encuentras cristales de sal con las caras planas y las aristas rectas.

      No es casualidad, ni es que alguien los talle. La razón la viste girando la red del bloque anterior: como se van uniendo tantísimos iones, siempre en el mismo orden, al final ese orden asoma por fuera.

      Na⁺ · catión · 98 pmCl⁻ · anión · 181 pm

      arrastra para girar · rueda o pellizco para acercar · pulsa un ion para contar sus vecinos

      La fórmula NaCl no cuenta átomos: dice que en el cristal hay un Na⁺ por cada Cl⁻. Cada ion atrae a la vez a sus seis vecinos de signo contrario, así que aquí no hay parejas.Ojo: no vale contar los iones de este trozo para deducir la proporción — los del borde la falsean. La proporción se saca contando los vecinos de un ion de dentro.
      Sal recristalizada despacio en el laboratorio. Cubos, y si te fijas en cada uno, cuadrados dentro de cuadrados: son los escalones por los que ha ido creciendo.
      Sal recristalizada despacio en el laboratorio. Cubos, y si te fijas en cada uno, cuadrados dentro de cuadrados: son los escalones por los que ha ido creciendo.Foto: Luis H. Jovel, Wikimedia Commons · CC BY 3.01/5
      Sal recristalizada despacio en el laboratorio. Cubos, y si te fijas en cada uno, cuadrados dentro de cuadrados: son los escalones por los que ha ido creciendo.

      Sal recristalizada despacio en el laboratorio. Cubos, y si te fijas en cada uno, cuadrados dentro de cuadrados: son los escalones por los que ha ido creciendo.Foto: Luis H. Jovel, Wikimedia Commons · CC BY 3.01/5

      Ojo con una cosa: no todo cristal es iónico. El cuarzo y la geoda de las fotos no lo son, y ahí los tienes con sus caras planas y sus puntas.

      Lo que va siempre junto no es «cristal» con «iónico», sino orden por dentro con forma por fuera. Los compuestos iónicos siempre tienen ese orden, y por eso siempre forman cristales.

      Una pregunta para más adelante

      Los cubitos caen sobre el filete… y en el jugo caliente dejan de verse. ¿Dónde se han metido?
      Los cubitos caen sobre el filete… y en el jugo caliente dejan de verse. ¿Dónde se han metido?
      Los cubitos caen sobre el filete… y en el jugo caliente dejan de verse. ¿Dónde se han metido?

      Los cubitos caen sobre el filete… y en el jugo caliente dejan de verse. ¿Dónde se han metido?

      Coges el salero y le echas sal a la comida. Los cubitos caen sobre el filete… y desaparecen. ¿Dónde se han metido?

      Guárdate la pregunta, porque es la misma que abre la última parada de este bloque. Si la sal deja de verse pero sigue estando ahí, algo le ha pasado a la red — y ese algo lo explica todo.

      La fórmula es una proporción

      Esto ya lo dedujiste contando vecinos, pero conviene tenerlo delante porque se usa en todo el bloque.

      NaCl+Na⁺por cada−Cl⁻1 : 1

      En el cristal hay un ion Na⁺ por cada ion Cl⁻. Ni dos átomos cogidos de la mano: una proporción, repetida millones de veces.

      CaF2+Ca²⁺por cada−−F⁻1 : 2

      Aquí, por cada ion Ca²⁺ hay dos iones F⁻. El 2 no cuenta cuántos flúores hay en el frasco: dice en qué proporción están.

      Fuerte de verdad: por eso funde alto y es sólido

      ¿Sal o azúcar?

      Uno es sal y el otro es azúcar. Sin probarlos, ¿cuál es cuál?
      Uno es sal y el otro es azúcar. Sin probarlos, ¿cuál es cuál?
      Uno es sal y el otro es azúcar. Sin probarlos, ¿cuál es cuál?

      Uno es sal y el otro es azúcar. Sin probarlos, ¿cuál es cuál?

      Dos montones de polvo blanco encima de la mesa. Uno es sal y el otro es azúcar, y a simple vista no hay quien los distinga.

      Sin probarlos, ¿cómo averiguas cuál es cuál? Con una cuchara y un fuego.

      • El azúcar se derrite enseguida, se pone marrón y huele a caramelo. Le basta con unos 185 °C.
      • La sal no hace absolutamente nada. Puedes tenerla al fuego todo el rato que quieras.
      El azúcar, en la sartén: parte todavía en granos y parte ya convertida en caramelo. La sal, al lado, no se inmutaría.
      El azúcar, en la sartén: parte todavía en granos y parte ya convertida en caramelo. La sal, al lado, no se inmutaría.
      El azúcar, en la sartén: parte todavía en granos y parte ya convertida en caramelo. La sal, al lado, no se inmutaría.

      El azúcar, en la sartén: parte todavía en granos y parte ya convertida en caramelo. La sal, al lado, no se inmutaría.

      Para fundir la sal harían falta 801 °C. En una cocina normal, ni de broma.

      Por qué cuesta tantísimo

      Otra vez la red. En un cristal de sal no hay una atracción: hay millones, tirando todas a la vez y en todas las direcciones. Cada ion está sujeto por los seis que lo rodean, y esos seis, por los suyos.

      Para fundir la sal no basta con soltar un ion: hay que desmontar la red entera. Eso es lo que hay que escribir en el examen — «porque el enlace es fuerte», sin decir qué se rompe, se queda a medias.

      Míralo tú: sube la temperatura

      Los iones de un cristal no están inmóviles: vibran alrededor de su sitio, como si estuvieran sujetos con muelles. Y cuanto más caliente está el cristal, más fuerte lo hacen. Enciende el mechero y ve subiendo.

      Sólido: la red aguanta20 °C
      801 °C · funde1413 °C · hierveenfriar
      Sube la temperatura poco a poco y mira los iones: no se están quietos, vibran, y cada vez más fuerte. Hasta que la red no aguanta.

      Fíjate en el orden de las cosas: primero vibran más, luego la red se viene abajo (eso es fundir) y solo mucho después los iones se separan del todo (eso es hervir). Entre una cosa y la otra hay 600 grados de diferencia.

      Los números, al lado de otros

      Un dato solo no dice nada: 801 °C es «mucho» comparado con algo. Mira qué pasa cuando pones dos compuestos iónicos junto a tres cosas que no lo son.

      Sustancia¿Iónica?Funde aEstado en tu cocinaConductividad
      Sal común (NaCl)Sí801 °CSólidaMuy baja en sólido · buena disuelta o fundida
      Óxido de magnesio (MgO)Sí2852 °CSólidoMuy baja en sólido · buena fundido
      AzúcarNo185 °CSólidoNo conduce, ni siquiera disuelto
      AguaNo0 °CLíquidaMuy baja si está pura
      Aceite de olivaNo−6 °CLíquidoNo conduce

      La diferencia no es de un poco: es de cientos de grados. Y fíjate en la última columna, porque de ahí sale la última parada del bloque.

      ¿Y por qué el azúcar y el aceite funden tan bajo, si también tienen sus enlaces? Porque en ellos, al fundir, no se rompe ningún enlace. Eso se cuenta en el bloque 5. De momento quédate con que fundir sal y derretir hielo no son lo mismo ni de lejos.

      Duro y frágil, que no es ninguna contradicción

      Aquí hay que parar, porque estas dos palabras se confunden constantemente y en el lenguaje de la calle suenan casi a lo contrario: si algo es duro, ¿cómo va a romperse fácil? Pues porque no se están midiendo la misma cosa. Son dos preguntas distintas que se hacen al mismo material:

      Duro o blando: ¿aguanta el surco de una punta de acero?
      Duro o blando: ¿aguanta el surco de una punta de acero?1/2
      Duro o blando: ¿aguanta el surco de una punta de acero?

      Duro o blando: ¿aguanta el surco de una punta de acero?1/2

      • Duro o blando — ¿se raya con facilidad? Rayar algo es hacer fuerza con una punta y romper las uniones de la superficie. Un cristal de sal no se raya con la uña; la cera de una vela, sí.
      • Frágil o tenaz — ¿qué pasa cuando le pegas un golpe seco? Lo frágil se parte de golpe; lo tenaz aguanta o se deforma sin llegar a romperse. Un cristal de sal se parte; un clavo de hierro se dobla y ahí sigue.

      Puestas así, la contradicción desaparece sola: un compuesto iónico es duro (cuesta rayarlo) y a la vez frágil (se parte de un golpe), porque son dos ejes independientes. Y las dos cosas, otra vez, salen de la red.

      Por qué salta de un golpe

      Lo duro ya lo tienes: rayar el cristal obliga a romper muchísimas atracciones entre iones de signo contrario, y son fortísimas.

      Lo frágil es más bonito, y merece verlo despacio. Dale al martillo y mira lo que pasa en la fila del medio.

      +−+−+−+−+−+−+−+−+−+−+−+−+−+−Un cristal de sal, visto de canto
      Cada ion está rodeado de iones del signo contrario: por eso el cristal aguanta. Dale al martillo y fíjate en lo que pasa en la fila del medio.

      Lo importante es dónde se ha roto: no por donde has pegado. El golpe ha deslizado un bloque entero de iones, y con moverlo una sola posición ya ha bastado para que cada ion quede enfrentado a otro de su mismo signo.

      Los cuatro pasos, que es lo que hay que escribir

      Esta es la explicación que se pide en el examen, y se corrige por partes. Los cuatro pasos, en este orden:

      1. 1
        Todo encaja

        En la red, cada ion tiene enfrente a otro de signo contrario. Se atraen, y el cristal aguanta.

      2. 2
        Llega el golpe

        El impacto no aplasta: desliza una capa entera sobre la de abajo, media casilla.

      3. 3
        Ahora se repelen

        Al deslizarse, cada ion queda frente a otro del mismo signo. Cargas iguales: repulsión.

      4. 4
        Y se parte

        La repulsión abre el cristal por ese plano. Sale una cara plana, no una abolladura.

      Por qué solo conduce disuelto o fundido

      ¿Te acuerdas de la sal que desaparecía en el plato? Aquí está la respuesta — y de paso, la propiedad que más se pregunta y la que más se contesta a medias.

      Primero, traducir la palabra: electricidad es movimiento de cargas. Para que algo conduzca hacen falta dos cosas, no una:

      • Que haya cargas. Partículas con carga eléctrica, sean las que sean.
      • Que puedan moverse. Si están atadas, no hay corriente.

      Y aquí viene lo raro. Un compuesto iónico está hecho literalmente de partículas con carga: eso son los iones. Debería conducir de maravilla.

      Pues no. Un puñado de sal seca entre dos cables no enciende nada.

      Míralo tú, en tres montajes: primero la sal sola, después el agua sola… y al final las dos juntas. Fíjate en cuál de las dos condiciones le falta a cada uno.

      PILA−++−+−+−+−+−sal sólida: los iones no se mueven
      1 · Sal sólida. Los iones están ahí, millones, pero atrapados en la red: no pueden moverse. La bombilla no se enciende.

      La explicación completa son cuatro pasos encadenados, y hay que darlos todos. Si te saltas uno, la respuesta se queda a medias — literalmente: así es como se corrige.

      1. 1
        Hay una red

        Un compuesto iónico no es un montón de parejas sueltas: es un cristal con millones de iones ordenados.

      2. 2
        Sin movilidad

        Cada ion está sujeto por los de alrededor. No están quietos —vibran—, pero no pueden viajar por el cristal.

      3. 3
        El agua los separa

        Al disolver (o al fundir), la red se deshace y los iones quedan sueltos, cada uno con su carga.

      4. 4
        Cargas que se mueven

        Y cargas moviéndose es corriente eléctrica. Por eso conduce disuelto o fundido, y no de sólido.

      El eslabón que más cuesta

      El segundo. Es tentador decir que en el sólido los iones «están quietos» — y es justo lo que no hay que decir.

      Acabas de verlo en el simulador de la parada anterior: vibran, y más cuanto más caliente está el cristal. Parados no están nunca.

      Lo que les falta no es movimiento, es movilidad: pueden temblar en su sitio, pero no pueden irse a ninguna parte. Y sin viaje no hay corriente.

      Qué hace el agua exactamente

      Las moléculas de agua se meten entre los iones, rodean a los del borde del cristal y se los llevan. La red se va deshaciendo por fuera hasta que no queda nada de ella.

      Cada ion acaba paseando por el vaso envuelto en agua, con su carga intacta. Ese proceso tiene nombre: solvatación.

      +−+−+−+−+la redH₂OH₂OH₂OH₂OH₂OH₂O+H₂OH₂OH₂OH₂OH₂OH₂O−iones solvatados
      Las moléculas de agua se meten entre los iones, rodean a los del borde y se los llevan: la red se deshace. A eso se le llama solvatación. Cada ion se marcha con su carga puesta — y ahora ya puede moverse.

      Ojo, que esto no es una reacción química: al disolver sal no se fabrica nada nuevo. Los iones que había en el cristal son los mismos que ahora nadan en el vaso. Deja que el agua se evapore y volverán a colocarse en su sitio, cubitos incluidos.

      Fundir el compuesto consigue lo mismo por otro camino: la red se deshace por el calor y los iones quedan sueltos igual. Por eso un compuesto iónico conduce disuelto o fundido — y las dos cosas hay que decirlas.

      Un matiz honesto: «muy baja» no es «cero»

      En la tabla de antes, la conductividad del sólido pone «muy baja» y no «nula». Es a propósito.

      Medida con aparatos finos, la conductividad de un cristal iónico no es exactamente cero: siempre hay algún ion que consigue saltar a un hueco de la red. Es tan poquísima que para lo que nos ocupa se comporta como un aislante.

      Pero hay quien le saca partido a esa migaja. El yoduro de litio sólido conduce lo justo para servir de electrolito en las pilas de los marcapasos: necesitan corrientes minúsculas y durar años dentro del cuerpo.

      Y fíjate en que la explicación no cambia ni una coma: ahí también son los iones los que se mueven, y se mueven con muchísima dificultad porque la red los sujeta.

      La prueba del algodón

      Esta propiedad tiene premio: sirve para identificar el enlace.

      Si un sólido no conduce, lo fundes y entonces sí conduce, puedes apostar a que es iónico. Eso solo lo explica una red de partículas con carga que se han quedado libres — y es la prueba que se usa de verdad en el laboratorio.

      El secador en la ducha

      Ya que estamos: por esto no hay que meterse en la ducha con el secador o el tostador enchufados.

      Si del grifo saliese agua pura, no habría cargas libres y no pasaría gran cosa. Pero de ahí sale agua con sales disueltas —cal, cloruros, lo que arrastra por el camino—, y esas sales llevan iones. El agua de tu casa conduce por lo que trae dentro, no por ser agua.

      En resumen

      La propiedadPor qué la tiene
      Forman cristales, y se les nota por fueraLos iones se colocan en una red ordenada y siempre igual; al repetirse millones de veces, ese orden asoma en forma de caras planas y aristas rectas.
      La fórmula da una proporción, no un número de átomosNo hay moléculas: hay red. NaCl significa un Na⁺ por cada Cl⁻, sean los que sean.
      Sólidos, y funden y hierven a temperaturas altísimasPara fundir hay que desmontar la red entera, no una unión suelta: cada ion está sujeto por todos sus vecinos. El NaCl funde a 801 °C.
      Duros pero frágilesRayar exige romper muchísimas atracciones (duro). Pero un golpe desplaza una capa de la red, quedan enfrentados iones del mismo signo y la repulsión la parte por un plano (frágil).
      Conducen disueltos o fundidos, no en sólidoCargas las hay siempre —son los iones—, pero en la red no tienen movilidad. Al disolver o fundir, la red se deshace, los iones se mueven y ese movimiento es la corriente.

      Las cinco justificaciones empiezan en el mismo sitio, y no es casualidad: en un compuesto iónico, lo que explica lo que se ve nunca es el enlace suelto, es cómo está montada la red.

      SIMULADOR

      Razona la conductividad

      La pregunta de siempre, pero entera: hay que contestar a los dos estados y montar después el razonamiento paso a paso. Cuidado con las frases que suenan bien y son justo lo que no hay que decir.

      Trabaja: La cadena de cuatro eslabones, en orden.

      Razona la conductividad

      1. 1 · Contesta a las dos, que son dos preguntas distintas
        ¿Conduce en estado sólido?
        ¿Conduce fundido o disuelto en agua?
      2. 2 · Ahora el razonamiento, en orden

        Elige en cada paso la frase que toca. Hay frases que suenan bien y son justo lo que no hay que decir.

      SIMULADOR

      Verdadero o falso, con el porqué

      Siete afirmaciones sobre las propiedades del iónico, tres por ronda. Marcar V o F no vale de nada hasta que eliges la justificación: aquí se corrige el razonamiento.

      Trabaja: Todas las propiedades del bloque, con sus errores típicos de distractores.

      Verdadero o falso, con el porqué

      Di si cada frase es verdadera o falsa y elige el porqué. Sin el porqué no se puede corregir, igual que en el examen: una respuesta sin razonar no puntúa.

      SIMULADOR

      ¿Es iónica o no?

      Cinco sustancias sin nombre con lo que se ha medido de cada una. Decide si son iónicas y, sobre todo, di qué dato lo decide — que no siempre es el que parece.

      Trabaja: De las propiedades al enlace: la deducción al revés.

      ¿Es iónica o no?

      Cinco sustancias sin nombre, cada una con lo que se ha medido en el laboratorio. Decide si es iónica y di qué dato lo decide — porque hay pistas que suenan mucho y no deciden nada. La primera va resuelta.

      SustanciaFunde aSólidaFundidaOtras cosas¿Es iónica?El dato que lo decide

      Un apunte que conviene tener claro: esto es identificar, no explicar. De lo que se mide se deduce qué modelo encaja; el porqué de cada propiedad va siempre en el otro sentido, de la red hacia fuera.

      04

      ¿Qué pasa cuando los dos quieren lo mismo?

      Cuando nadie suelta, se comparte: las estructuras de Lewis y el guion de 4 pasos para dibujar cualquier molécula del curso.

      En el bloque anterior el trato salió redondo porque cada uno quería una cosa distinta: el metal soltaba y el no metal cogía.

      Aquí se acabó la suerte. Los dos son no metales, y los dos quieren exactamente lo mismo: captar electrones.

      Ponte dos átomos de flúor, uno enfrente del otro. Este es cada uno de ellos:

      F
      flúor · Z = 91s² 2s² 2p⁵Última capa: 7 e⁻
      7 electrones de valencia · le falta 1 para llegar a 8

      Siete electrones en la última capa. Le falta uno para llegar a ocho, y al de enfrente exactamente lo mismo.

      ¿Y si uno se lo diera al otro? Pruébalo aquí y mira cómo acaba la cosa.

      FFse queda con 6llega a 8

      Por ahí no hay salida, y sin embargo se unen: el agua que bebes, el aire que respiras y el azúcar del café son de este tipo. Esto es lo que vamos a ver:

      • Por qué compartir. Si ninguno de los dos suelta, ¿qué salida les queda?
      • La tabla de cuatro columnas. El paso previo que da la fórmula antes de dibujar nada.
      • El guion de cuatro pasos. La receta para dibujar cualquier molécula del curso.
      • Simples, dobles y triples. Cuántos enlaces hay y de qué tipo son.

      Y una pregunta para el camino: el agua es H2O. ¿Por qué no H3O, ni HO2? Al acabar la segunda parada vas a poder deducir tú esa fórmula.

      Cuando los dos quieren lo mismo: compartir

      Ninguno de los dos va a soltar

      Un no metal tiene la última capa casi llena. Lo que le viene bien es captar electrones, no regalarlos.

      Junta dos no metales y ahí tienes el problema: los dos quieren captar y no hay nadie dispuesto a ceder.

      No les queda otra opción que compartirlos. Y compartir, en química, es exactamente lo que suena: ponerlos en medio.

      Ya lo has visto en la entrada: ponen uno cada uno en medio, y ese par es lo que los mantiene pegados.

      Fíjate en lo que no ha pasado: nadie ha ganado ni ha perdido un electrón. Los han puesto en un sitio donde les sirven a los dos.

      En el enlace covalente NO se forman iones. Nadie cede y nadie capta, así que los átomos siguen siendo neutros: si en un ejercicio de covalente te sale una carga, algo se ha torcido por el camino.

      Qué queda cuando dos no metales se unen

      Entonces, ¿qué hay dentro del frasco? Ya no una red de iones como la del bloque anterior.

      Casi siempre hay moléculas: grupos pequeños de átomos, con un número exacto de cada elemento. Y en algunos casos concretos, cristales enormes sin moléculas por ninguna parte, que llegan en el bloque siguiente.

      MoléculasFFHOHOCO

      Cada molécula se acaba. Tiene un número exacto de átomos y entre una y otra no hay nada.

      Una red

      La red no se acaba. Sigue repitiéndose por todos lados hasta el borde del cristal.

      Dos no metales forman moléculas, como las de la izquierda. Un metal con un no metal forma una red, como la sal del bloque anterior. Y esa diferencia lo cambia todo — incluso lo que significa la fórmula.

      Esa es la diferencia que hay que tener clara: una molécula de agua tiene tres átomos y se acaba ahí. Un cristal de sal no se acaba nunca.

      Enlace covalente = dos no metales que comparten electrones. Lo que los une no es una carga contraria: es un par de electrones que pertenece a los dos.

      El hidrógeno juega con otras reglas

      Antes de seguir, un aviso que ahorra la mitad de los errores de este bloque.

      El hidrógeno no busca ocho electrones. Busca parecerse al gas noble que tiene más cerca, y el que tiene al lado es el helio.

      H
      Hidrógeno · le falta uno
      He
      Helio · ya está lleno
      En el primer nivel solo caben dos electrones, y el helio ya los tiene. Al hidrógeno le falta uno para parecerse a él — no ocho.

      Así que al hidrógeno le basta con dos, y por eso comparte uno y nada más. Nunca le dibujes ocho.

      Por qué compartir cuenta como tener

      Queda un cabo suelto, y es el que hace funcionar todo lo demás. Los dos flúor han puesto un electrón cada uno… y aun así decimos que los dos llegan a ocho.

      La cuenta sale porque ese par de en medio lo cuentan los dos. Pulsa el botón y sigue la cuenta, átomo por átomo.

      FF

      Cada flúor pone 7 electrones: 6 se quedan a su lado y 1 va al centro.

      Ninguno de los dos ha ganado un electrón. Los dos llegan a ocho porque el par del medio es de los dos a la vez.

      Del porqué físico ya hablamos en el bloque 1: esa nube negativa que queda en medio tira de los dos núcleos, que son positivos, y los mantiene juntos a la distancia justa.

      El primer dibujo

      Así se dibuja lo que acabas de ver. Arriba están las capas, que ya conoces de la unidad anterior; debajo, las dos formas de dibujar la molécula.

      F₂
      F
      F
      Fórmula de líneasFF
      Fórmula de puntosFF1 enlace simple

      1 enlace covalente simple

      Dos átomos de flúor: siete electrones cada uno, un par en medio y tres pares a cada lado. Los de un átomo van con puntos y los del otro con cruces, para ver quién ha puesto qué.

      Los dos dibujos tienen nombre. El de arriba es la fórmula de líneas; el de abajo, la fórmula de puntos. Son la misma molécula contada de dos maneras.

      Y la raya no es un adorno: cada raya es un par de electrones compartido. Por eso donde hay una raya, abajo hay dos electrones.

      Este tipo de dibujo se llama estructura de Lewis. En 1916, Gilbert N. Lewis se dio cuenta de que cuando un átomo se une a otro el núcleo nunca se ve involucrado: solo los electrones que lo rodean.

      Antes de dibujar: la tabla de cuatro columnas

      Volvamos a la pregunta del principio: ¿por qué el agua es H2O y no HO2?

      No se sabe de memoria ni se adivina. Se deduce, y se deduce antes de dibujar nada, con una tabla de cuatro columnas.

      conf. electr.e⁻ de valencia tienee⁻ que comparte¿Cuántos átomos de cada elemento?
      H (Z = 1): 1s¹1 e⁻1 e⁻× 2 = 2Para que se compartan los electrones necesarios, por cada 1 átomo de oxígeno debe haber 2 de hidrógeno.H₂O
      O (Z = 8): 1s² 2s² 2p⁴6 e⁻2 e⁻× 1 = 2

      Columna a columna

      • Configuración electrónica. El punto de partida de siempre: sin ella no se sabe nada de nadie.
      • Electrones de valencia. Los de la última capa, que son los que juegan.
      • Electrones que comparte. Los que le faltan para llegar a ocho — o a dos, si es hidrógeno.
      • Cuántos átomos de cada elemento. La columna que da la fórmula, y sale de multiplicar hasta que los dos compartan lo mismo.

      La cuarta sale de mirar la tercera y ver que no es parejo: hay unos que comparten más que otros.

      El oxígeno pone dos electrones y cada hidrógeno solo puede poner uno. Con un hidrógeno no llega, así que se multiplica hasta que los dos compartan lo mismo.

      Ese número rojo por el que multiplicas es cuántos átomos hay de ese elemento. El hidrógeno va × 2, así que hay dos hidrógenos: H2O. La fórmula sale de ahí, no de la memoria — y esa deducción es la respuesta: sin ella, el resultado correcto no puntúa.

      Si te suena de algo, es porque ya lo has hecho. En el iónico buscabas que los electrones cedidos igualaran a los captados; aquí buscas que cuadren los compartidos.

      Es el mismo razonamiento del bloque 2 con otra operación.

      La misma fórmula, dos lecturas

      Y ahora una pregunta que cae en el examen: ¿qué información da una fórmula?

      Depende de lo que haya detrás, y ahí está la gracia.

      • H2O es una molécula. Dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, exactamente esos. Ni uno más.
      • NaCl es una red. Un ion Na⁺ por cada Cl⁻, sean millones o billones. Es una proporción, no un recuento.

      Las dos lecturas son ciertas. Lo que hay que saber primero es de qué tipo es la sustancia; después se lee la fórmula.

      El guion de cuatro pasos, dibujando

      Con la fórmula en la mano ya se puede dibujar. El guion tiene cuatro pasos y no se salta ninguno.

      Y lo mejor es verlo hacerse. Ahí tienes el agua, que es la que acabas de deducir: ve dando pasos y mira cómo aparece el dibujo.

      1. Dibujar el átomo central —del que solo se tenga uno— y el resto rodeándole.
      2. Dibujar los electrones de valencia: primero los que comparte, del lado del otro elemento.
      3. Después el resto, de dos en dos.
      4. Rodear los electrones que se comparten, de dos en dos, y contar: 1 par → simple · 2 → doble · 3 → triple.
      H₂O

      Dos avisos sobre el paso 1

      • Si solo hay dos átomos, no hay centro. Se ponen uno al lado del otro y listo.
      • El hidrógeno nunca va en el centro. Solo puede formar un enlace, así que siempre se queda en una punta.

      Puntos y cruces: por qué dos símbolos

      En la fórmula de puntos, los electrones de un átomo se dibujan como puntos y los del otro como cruces.

      Es un truco para no perderse mientras dibujas: se ve quién ha puesto qué. Se hace aunque los dos átomos sean del mismo elemento, como el flúor de la entrada.

      El ritual de comprobar

      El último paso de verdad es contar. Cada átomo tiene que quedarse con ocho electrones alrededor —dos, si es hidrógeno—.

      Y al contar, el par compartido se cuenta en los dos átomos. Si sale ocho en todos, el dibujo está bien: todos contentos.

      Compruébalo en el dibujo de arriba. Cada hidrógeno tiene dos electrones alrededor, y el oxígeno, ocho: cuatro compartidos y cuatro suyos.

      Esos cuatro que se quedan a su lado sin participar en ningún enlace se llaman pares no enlazantes.

      Olvidar los pares no enlazantes es el fallo más repetido del bloque. El dibujo parece correcto y no lo está: sin ellos, al oxígeno le faltan cuatro electrones y ya no llega a ocho.

      Simples, dobles y triples

      Ya sabes dibujar. Queda la pregunta que cierra el ejercicio: cuántos enlaces hay y de qué tipo son.

      La cuenta, en dos movimientos

      • ¿Cuántos enlaces hay? Cuenta cuántas parejas de átomos están unidas. Una pareja unida, un enlace.
      • ¿De qué tipo es cada uno? Cuenta los pares compartidos de esa pareja: 1 → simple, 2 → doble, 3 → triple.

      Primero las parejas, después los pares. Contar pares sueltos es justo lo que lleva a decir que el CO2 tiene cuatro enlaces.

      Los otros tres casos

      El agua ya la tienes. Estos tres completan todo lo que hay que saber dibujar en el curso.

      Y van igual que ella: primero las cuentas, para saber cuántos átomos hay de cada uno; y después el dibujo, paso a paso.

      Azufre y cloro
      Scomparte 2 e−× 1= 2Clcomparte 1 e−× 2= 2

      Ahora sí: los dos comparten 2 electrones. Y ese número rojo es cuántos átomos hay de cada elemento.

      FórmulaSCl₂
      Para que se compartan los mismos electrones, por cada 1 átomo de azufre hacen falta 2 de cloro.
      SCl₂

      Se comporta igual que el agua: dos parejas de átomos unidas, con un par cada una. Dos enlaces simples.

      Carbono y oxígeno
      Ccomparte 4 e−× 1= 4Ocomparte 2 e−× 2= 4

      Ahora sí: los dos comparten 4 electrones. Y ese número rojo es cuántos átomos hay de cada elemento.

      FórmulaCO₂
      Para que se compartan los mismos electrones, por cada 1 átomo de carbono hacen falta 2 de oxígeno.
      CO₂

      Aquí está el caso que separa a quien ha entendido la cuenta de quien no. Hay cuatro pares compartidos, sí — pero repartidos en dos parejas de átomos.

      O sea: dos enlaces, y los dos dobles. No cuatro.

      Fíjate también en el carbono: comparte sus cuatro electrones y no le queda ninguno suelto. No lleva pares no enlazantes.

      Nitrógeno y nitrógeno
      Ncomparte 3 e−= 3Ncomparte 3 e−= 3

      Ya coincidían: los dos comparten 3.

      FórmulaN₂
      Los dos comparten lo mismo, así que basta 1 átomo de cada uno: y como son el mismo elemento, la molécula lleva dos.
      N₂

      Dos átomos, una sola pareja: un enlace. Pero con tres pares en medio, así que es triple.

      Más pares, más fuerte… y más corto

      Cuantos más pares hay en medio, con más fuerza se unen los dos átomos. Los electrones compartidos funcionan como una especie de pegamento: cuanto más pegamento, más difícil separarlos.

      Y eso no hay que creérselo, se puede medir. Cuanto más fuerte tiran, más cerca quedan los núcleos.

      CCEnlace simple1 par compartido154 pm
      CCEnlace doble2 pares compartidos133 pm
      CCEnlace triple3 pares compartidos120 pm
      Los tres dibujos están a la misma escala: la distancia que ves es la de verdad. Cuantos más pares hay en medio, más tiran de los dos núcleos y más cerca quedan.

      El nitrógeno lo enseña con sus propios números: su enlace triple mide 110 pm, y un enlace simple entre dos nitrógenos mide 147. Un 25 % más corto.

      Por eso el N2 es tan poco reactivo. Y por eso el 78 % del aire que respiras lleva ahí muchísimo tiempo sin reaccionar con casi nada.

      Lo que este modelo no explica

      El dibujo de Lewis es el primer modelo del enlace y sigue siendo el más útil para empezar. Pero tiene grietas, y conviene saber cuáles.

      En resumen

      Lo que ya sabes hacer
      • Explicar por qué dos no metales comparten en vez de cederse electrones
      • Deducir la fórmula con la tabla de cuatro columnas, sin memorizarla
      • Dibujar la estructura de Lewis con sus dos fórmulas, puntos y líneas
      • Decir cuántos enlaces hay y de qué tipo es cada uno
      Lo que se le escapa a Lewis
      • Por qué unas moléculas se pegan a otras — y por qué el hielo se derrite en la mano
      • El enlace metálico: en un metal no hay parejas que compartan
      • La forma que tiene la molécula en el espacio
      • Algunas excepciones: hay átomos que se quedan cortos o se pasan de ocho
      Y aun así
      • Sigue siendo el modelo más intuitivo y el primero que se enseña
      • Cada grieta se arregla con una teoría más profunda: dos llegan en los bloques siguientes
      • Como en la unidad anterior: cada modelo es el mejor hasta hoy

      El enlace covalente es fuerte de verdad: romperlo cuesta muchísimo. Entonces, ¿por qué un cubito de hielo se derrite en la mano?

      Esa es exactamente la pregunta que abre el bloque siguiente.

      SIMULADOR

      Rellena la tabla de cuatro columnas

      Tres moléculas y la tabla de siempre, para deducir la fórmula antes de dibujar nada. Puedes empezar por el número atómico o, si te atreves, directamente por la configuración.

      Trabaja: El paso previo: valencia, electrones que comparte y cuántos átomos de cada uno.

      Rellena la tabla de cuatro columnas

      Tres moléculas, la tabla de siempre. Rellena fila a fila y remata con la cuarta columna: la frase entera, que es de donde sale la fórmula. La configuración vale con cualquier formato (1s2 2s2 o 1s²2s²).

      Empezar desde:
      Elementoconf. electr.e⁻ de valencia tienee⁻ que comparte¿Cuántos átomos de cada elemento?
      SIMULADOR

      Construye el Lewis paso a paso

      El guion de cuatro pasos, uno a uno y corrigiendo cada paso: elegir el central, poner lo que se comparte, completar de dos en dos y rodear los pares. Acaba contando electrones, como en clase.

      Trabaja: El guion completo de la estructura de Lewis, con el ritual de comprobar.

      Construye el Lewis paso a paso

      1. Elegir el átomo central
      2. Poner los electrones que se comparten
      3. Completar el resto, de dos en dos
      4. Rodear los pares compartidos
      5. Contar los enlaces y decir de qué tipo son
      SIMULADOR

      Simple, doble o triple

      Cuatro moléculas ya dibujadas: di cuántos enlaces hay y de qué tipo son. Cuidado con las que tienen enlaces múltiples, que es donde se cae la cuenta rápida.

      Trabaja: Contar enlaces en dos movimientos: primero parejas de átomos, después pares.

      Simple, doble o triple

      Cuatro moléculas ya dibujadas. Para cada una, las dos preguntas de siempre: cuántos enlaces hay —cuenta parejas de átomos unidas, no pares sueltos— y de qué tipo son.

      Y tres cuestiones de una línea

      SIMULADOR

      El ejercicio completo

      El de su examen, entero: cuatro elementos por su número atómico, cuatro parejas y todo lo del bloque de una vez. Ojo, que no todas son covalentes — y ahí no se dibuja nada.

      Trabaja: Todo el bloque junto, corregido por apartados como en el examen.

      El ejercicio completo

      Como en el examen. Cuatro elementos neutros, dados por su número atómico. Identifícalos, di qué enlace forma cada pareja, razona la fórmula y haz la estructura de Lewis solo si se unen mediante enlace covalente.

      a) Identifica los cuatro elementos

      Número atómico¿Qué elemento es?¿Metal o no metal?

      b) Las cuatro parejas

      ParejaTipo de enlaceFórmula¿Se dibuja el Lewis?EnlacesDe qué tipo
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      05

      Si el covalente es fortísimo, ¿por qué el hielo se derrite en la mano?

      Lo que une los átomos de una molécula no es lo que une unas moléculas con otras. Esa diferencia explica el hielo… y el lápiz.

      El bloque anterior se acabó con una pregunta incómoda.

      El enlace covalente es fortísimo: romperlo cuesta cientos de kilojulios. Y aun así, un cubito de hielo se te derrite en la mano en un minuto.

      Lo de la izquierda es fortísimo: romperlo cuesta cientos de kilojulios. Lo de la derecha se deshace con el calor de una mano. Y las dos cosas son agua.
      Lo de la izquierda es fortísimo: romperlo cuesta cientos de kilojulios. Lo de la derecha se deshace con el calor de una mano. Y las dos cosas son agua.
      Lo de la izquierda es fortísimo: romperlo cuesta cientos de kilojulios. Lo de la derecha se deshace con el calor de una mano. Y las dos cosas son agua.

      Lo de la izquierda es fortísimo: romperlo cuesta cientos de kilojulios. Lo de la derecha se deshace con el calor de una mano. Y las dos cosas son agua.

      Algo no cuadra. Pero lo que falla no es el dato — falla dónde lo estamos aplicando.

      Este bloque separa dos cosas que suenan parecido y no lo son:

      • Lo de dentro. Lo que une los átomos dentro de una molécula: un enlace. Fortísimo.
      • Lo de entre. Lo que atrae unas moléculas con otras: unas fuerzas. Flojas.
      • Y los que no tienen «entre». Sustancias covalentes sin moléculas: el diamante, el cuarzo y el grafito.

      Casi todo lo que se ve de una sustancia molecular —que funda alto o bajo, que sea dura o blanda— depende de lo de entre. Y casi todos los errores vienen de intentar explicarlo con lo de dentro.

      El hielo en la mano

      Tienes un cubito en la mano. En un minuto es agua.

      Ahora piensa en lo otro: separar de verdad el hidrógeno del oxígeno. Eso tu mano no lo hace. Hace falta una pila y dos electrodos metidos en el agua.

      Son dos cosas distintas, y merece la pena verlas una al lado de la otra.

      Derretir no es descomponer

      Derretir el hielo
      basta el calor de la mano
      hieloagua líquida4 H₂O4 H₂O

      Sigue siendo agua

      Descomponer el agua
      hace falta electrólisis, con una pila
      aguahidrógeno y oxígeno4 H₂O4 H₂ + 2 O₂

      Ya no hay agua

      oxígenohidrógenoenlace covalente O–H
      Arriba, las moléculas se separan pero ninguna se rompe: siguen siendo cuatro moléculas de agua. Abajo sí se rompen los enlaces, y lo que queda ya no es agua. Si derretir hielo rompiera el enlace, el charco no sería agua.

      La diferencia que importa está en lo que queda al final. Al derretir el cubito sigues teniendo agua: la del charco. Al descomponerla no queda ni una gota.

      El argumento que lo cierra

      No hace falta creerse nada. Basta con suponer lo contrario y ver adónde lleva.

      Supongamos que al derretirse el hielo se rompieran los enlaces O–H. Entonces los átomos quedarían sueltos y ya no habría moléculas de agua.

      O sea: lo que gotea de tu mano no sería agua. Y es agua.

      Lo que se rompe al fundir no es el enlace. Si se rompiera, al derretirse dejaría de ser agua.

      Con números, que es donde se ve

      Se puede medir lo que cuesta cada cosa. Estos cuatro datos son de la misma cantidad de agua, así que se pueden comparar directamente.

      Qué le haces al aguaCuánto cuesta¿Sigue siendo agua?
      1. 1Fundir el hielode sólido a líquido6,01 kJSí
      2. 2Evaporarlade líquido a vapor41 kJSí
      3. aquí deja de ser agua
      4. 3Descomponerlacon electrólisis, hasta obtener H₂ y O₂285,8 kJNo
      5. 4Romper sus enlaces O–Hhasta dejar los átomos sueltos930 kJNo

      Peldaños 1 y 2 · se separan moléculasPeldaños 3 y 4 · se rompen enlaces

      Las barras están a escala: el primer peldaño casi no se ve al lado del último. Derretir el hielo cuesta unas 155 veces menos que romper los enlaces del agua.En los cuatro casos es la misma cantidad de agua: unos 18 gramos, algo más de una cucharada. Y ojo, los peldaños 3 y 4 no son lo mismo — en el 3 los átomos se recolocan formando H2 y O2; en el 4 se quedan sueltos.

      Mira dónde está el salto grande: entre el segundo peldaño y el tercero. De 41 a 285,8 hay casi siete veces más.

      Y no es casualidad que ahí mismo esté la raya de «¿sigue siendo agua?». Los dos primeros peldaños solo separan moléculas. Los dos últimos rompen enlaces.

      Dentro y entre

      Hasta ahora solo has mirado dentro de una molécula: quién comparte con quién.

      Toca mirar el hueco que queda entre unas moléculas y otras. Y son dos preguntas distintas, que conviene no mezclar nunca:

      • ¿Qué une los átomos dentro de una molécula? Un enlace covalente. Fortísimo.
      • ¿Qué atrae unas moléculas con otras? Unas fuerzas. Muy flojas al lado del enlace.
      enlace covalentefuerza intermolecular
      En ámbar, el enlace covalente: lo que une los átomos dentro de cada molécula. En rojo discontinuo, las fuerzas intermoleculares: lo que atrae unas moléculas con otras. Dibujadas en la misma imagen, y no se parecen en nada.

      Un enlace y una fuerza no se llaman igual

      Lo de dentro es un enlace. Lo de entre son fuerzas. Y se dicen así siempre, sin excepción.

      Puede parecer una manía, pero no lo es: si a las dos cosas les pones el mismo nombre, en cuanto haya que explicar algo se te van a mezclar. Y mezclarlas es el error que más caro sale en toda la unidad.

      La pregunta que hay que contestar siempre

      Decir «funde bajo porque el enlace covalente es débil» no es equivocarse de dato. El enlace covalente es fuerte, ahí no hay discusión.

      Es equivocarse de sitio: se está explicando lo que le pasa a un montón de moléculas mirando una sola unión.

      En cuanto expliques por qué algo funde, hierve o se rompe, di qué se rompe: si un enlace o unas fuerzas. Sin eso, la respuesta está a medias — y así se corrige.

      Una grieta de Lewis, tapada

      El bloque anterior dejó apuntado que a Lewis se le escapaba algo: por qué unas moléculas se pegan a otras.

      Pues era esto. Mira dos moléculas de agua dibujadas a la manera de Lewis, la una al lado de la otra.

      OHHOHHLewis lo explica: pares compartidos?aquí Lewis no dibuja nada

      No hay pares compartidos entre una molécula y su vecina.

      Dentro de cada molécula, Lewis lo cuenta todo: qué se comparte y con quién. Entre una molécula y la de al lado no hay nada que dibujar — y sin embargo se atraen. Esa atracción existe, pero es de otra clase, y este modelo no la ve.

      Dentro de cada una, Lewis lo explica todo: ahí están los pares compartidos, y de ahí sale la fórmula.

      Entre una y otra no hay nada que dibujar. Y sin embargo se atraen, porque si no el agua no sería líquida. Ese hueco vacío es justo lo que a su modelo se le escapa.

      Estas fuerzas sí tienen nombre: fuerzas intermoleculares

      Se llaman fuerzas intermoleculares, y el nombre lo dice todo: inter es «entre», y actúan entre unas moléculas y otras.

      No son todas iguales: hay varios tipos, unos más fuertes que otros, y de ellos depende que una sustancia sea gas, líquido o sólido. Eso se estudia en 1º de Bachillerato.

      Pero por adelantar algo: las del agua son de las más fuertes que hay entre moléculas —se llaman puentes de hidrógeno—, y son las culpables de que el agua se comporte de forma rarísima.

      Por ellas el hielo flota en vez de hundirse, que es lo que hace cualquier otro sólido en su propio líquido. Si no fuera así, los lagos se congelarían de abajo arriba y no quedaría nada vivo dentro.

      Y por ellas el agua hierve a 100 °C. Con lo pequeña que es su molécula, y sin unas fuerzas así, le tocaría hervir muy por debajo de cero: en la Tierra no habría un solo charco.

      Nada de lo que se explica en este bloque necesita saberse los tipos. Con saber que existen y que son flojas comparadas con un enlace sale todo.

      La idea que hay que llevarse

      dentro de la moléculaEnlace covalenteFUERTE930 kJ para romper sus enlaces O–H
      ×155más caro
      entre unas moléculas y otrasFuerzas intermolecularesDÉBILES6,01 kJ para separar unas moléculas de otras
      La misma agua, la misma cantidad. Romper lo de dentro cuesta 155 veces más que vencer lo de entre. Por eso el cubito se te derrite en la mano… y lo que gotea sigue siendo agua.
      Cómo son los covalentes moleculares

      Si lo único que hay que vencer para separar unas moléculas de otras es flojo, todo lo demás sale solo.

      Vamos propiedad por propiedad, como con la sal.

      Estado: los hay de los tres

      La mayoría son gases o líquidos a temperatura ambiente. Pero también hay sólidos, y son justo los que tocas todos los días.

      A temperatura ambienteEjemplos que conoces
      Gasesoxígeno (O2), nitrógeno (N2), metano (CH4), amoníaco (NH3), dióxido de carbono (CO2)
      Líquidosagua (H2O), bromo (Br2)
      Sólidos blandosyodo (I2), azúcar, naftalina

      Un compuesto iónico, en esta misma casilla, tendría una sola fila: sólido. Siempre.

      Todo lo que hay aquí está hecho de moléculas: el agua del vaso, el azúcar del tarro, las bolas de naftalina… y el aire de alrededor. Un líquido, dos sólidos y un gas.
      Todo lo que hay aquí está hecho de moléculas: el agua del vaso, el azúcar del tarro, las bolas de naftalina… y el aire de alrededor. Un líquido, dos sólidos y un gas.
      Todo lo que hay aquí está hecho de moléculas: el agua del vaso, el azúcar del tarro, las bolas de naftalina… y el aire de alrededor. Un líquido, dos sólidos y un gas.

      Todo lo que hay aquí está hecho de moléculas: el agua del vaso, el azúcar del tarro, las bolas de naftalina… y el aire de alrededor. Un líquido, dos sólidos y un gas.

      Y esto no es un detalle de laboratorio: es la razón de que puedas estar leyendo esto.

      El oxígeno que respiras es un gas porque sus moléculas apenas se sujetan unas a otras. Si se sujetaran como los iones de la sal, estaría en el suelo hecho un cristal.

      Y el agua es líquida a las temperaturas que hay en la Tierra por lo mismo, pero al revés: sus fuerzas son de las fuertes, y por eso aguanta líquida hasta los 100 °C.

      Funden y hierven bajo

      El agua hierve y se va del cazo en forma de vapor. Lo que sale son moléculas de agua enteras: ni un enlace roto, y por eso el vapor sigue siendo agua.
      El agua hierve y se va del cazo en forma de vapor. Lo que sale son moléculas de agua enteras: ni un enlace roto, y por eso el vapor sigue siendo agua.
      El agua hierve y se va del cazo en forma de vapor. Lo que sale son moléculas de agua enteras: ni un enlace roto, y por eso el vapor sigue siendo agua.

      El agua hierve y se va del cazo en forma de vapor. Lo que sale son moléculas de agua enteras: ni un enlace roto, y por eso el vapor sigue siendo agua.

      Para fundir un sólido molecular no hay que romper nada: basta con separar unas moléculas de otras.

      Y como lo que las sujeta es flojo, con muy poca temperatura sobra. El metano funde a −182 °C: hay que bajar hasta ahí para que sus moléculas se queden quietas.

      Funden bajo porque las fuerzas entre moléculas son débiles, no porque el enlace lo sea. El enlace ni se entera de que has fundido la sustancia.

      Blandos y frágiles

      En el bloque anterior de la sal apareció una idea que aquí vuelve a hacer falta: dureza y fragilidad son dos ejes distintos.

      Duro o blando es si se raya. Frágil o no es si se parte de un golpe. Y compara lo que pasa al cambiar de sustancia:

      Sustancia¿Se raya? (dureza)¿Se parte de un golpe? (fractura)
      Iónica (sal)No: es duraSí: es frágil
      Covalente molecular (azúcar, naftalina)Sí: es blandaSí: es frágil

      Fíjate en que cambia un eje y el otro no. Eso demuestra que de verdad son independientes: blando no significa que se doble.

      El porqué es el de siempre. Las fuerzas entre moléculas son flojas, así que cuesta poco separar unas de otras.

      Al rayar con la uña, las apartas: es blando. Al golpear, se separan de golpe y el sólido se desmenuza: es frágil. Una bola de naftalina se deshace entre los dedos, y una barra de azúcar se rompe — no se dobla.

      Los dos se parten, y no por lo mismo

      Aquí hay una trampa fácil: como la sal también es frágil, parece que los dos se rompan por la misma razón. Pues no.

      Un cristal de salcargas iguales enfrentadas: se repelen
      Un cristal de azúcarfuerzas flojas: se vencen y se sueltan
      Los dos son frágiles: los dos se parten de un golpe. Pero fíjate en que van a romperse por motivos distintos. Dale al botón.

      En la sal se parte porque quedan enfrentadas cargas iguales y se repelen. En el azúcar se parte porque se vencen unas fuerzas flojas y las moléculas se sueltan enteras. Mismo resultado, motivos distintos.

      Solubilidad: depende

      El azúcar desaparece: sus moléculas se van soltando unas de otras y se reparten por el agua.
      El azúcar desaparece: sus moléculas se van soltando unas de otras y se reparten por el agua.1/2
      El azúcar desaparece: sus moléculas se van soltando unas de otras y se reparten por el agua.

      El azúcar desaparece: sus moléculas se van soltando unas de otras y se reparten por el agua.1/2

      Aquí no hay una regla para todos. Unos se disuelven en agua y otros no: el azúcar sí, el aceite no.

      El porqué tiene que ver con cómo son por dentro esas moléculas, y se ve en Bachillerato.

      Ojo con esto, que engancha con la sal: el azúcar se disuelve y aun así no conduce. Lo que se suelta en el agua son moléculas neutras, no iones — y sin cargas libres no hay corriente.

      Un ejemplo, como los de clase

      Esta pregunta cae siempre de alguna forma: te dan dos compuestos y hay que decir cuál funde antes. No va de memoria, va de mirar qué hay dentro de cada uno.

      Fíjate en que la respuesta no ha salido de saberse las temperaturas. Ha salido de decidir si hay red o hay moléculas, que es lo que se corrige.

      En resumen: las sustancias covalentes moleculares

      La propiedadPor qué la tiene
      Gases, líquidos o sólidos blandosLo que sujeta unas moléculas con otras son fuerzas flojas, así que muchas ni se mantienen juntas a temperatura ambiente.
      Funden y hierven a temperaturas bajasAl fundir no se rompe ningún enlace: solo se separan unas moléculas de otras. El metano funde a −182 °C.
      Blandos y frágilesComo cuesta poco separar unas moléculas de otras, se rayan con la uña (blandos) y al golpearlos se desmenuzan (frágiles).
      Unos se disuelven en agua y otros noDepende de cómo sea la molécula por dentro. El azúcar se disuelve; el aceite, no.
      No conducen la corriente, ni disueltosLo que hay son moléculas neutras. Aunque se disuelvan, no aparecen cargas libres que puedan moverse.

      Las cinco justificaciones dicen lo mismo con otras palabras: lo que manda aquí es lo de entre. El enlace covalente sigue siendo fortísimo en todas ellas.

      Los que no son moléculas

      El diamante es la sustancia natural más dura que se conoce. El grafito se deshace en la mina de un lápiz.

      Y los dos son lo mismo: carbono. Solo carbono, unido por enlaces covalentes en los dos casos.

      Así que la diferencia no está en el enlace. Está en cómo se colocan los átomos.

      Un enlace covalente puede formar dos cosas

      Hasta ahora, cuando dos no metales compartían electrones salía una molécula: un grupo con un número exacto de átomos, y de ahí no pasa.

      Pero puede pasar otra cosa. Que cada átomo se una a los siguientes, y esos a otros, y la cosa no pare nunca: una red cristalina covalente.

      Es lo mismo que viste con la sal —una red que no se acaba— solo que aquí lo que la sostiene no son iones atrayéndose, sino enlaces covalentes.

      «Molécula» y «cristal» no son las dos opciones de una misma pregunta. Un enlace covalente puede dar moléculas sueltas o una red, y todo cambia según cuál sea.

      El diamante

      Cada carbono se une a otros cuatro. Y cada uno de esos, a otros cuatro. Pulsa un átomo y cuéntalos, como hiciste con la sal.

      carbono · 77 pm de radioenlace covalente · 155 pm

      arrastra para girar · rueda o pellizco para acercar · pulsa un átomo para contar sus vecinos

      Cada carbono está unido a cuatro vecinos, y cada uno de esos a otros cuatro, y así hasta el borde de la piedra. Aquí no hay moléculas: el diamante entero es un solo armazón de enlaces covalentes.Los átomos se dibujan pequeños para que se vean los enlaces. Sube el deslizador hasta el 100 % y quedan a su tamaño real, tocándose: 77 + 77 = 154 pm, que es justo lo que mide el enlace.
      Un diamante en bruto, sin tallar: 42 quilates y esa forma de dos pirámides pegadas por la base. Nadie se la ha dado — le sale así.
      Un diamante en bruto, sin tallar: 42 quilates y esa forma de dos pirámides pegadas por la base. Nadie se la ha dado — le sale así.Foto: Rob Lavinsky, iRocks.com · Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.01/2
      Un diamante en bruto, sin tallar: 42 quilates y esa forma de dos pirámides pegadas por la base. Nadie se la ha dado — le sale así.

      Un diamante en bruto, sin tallar: 42 quilates y esa forma de dos pirámides pegadas por la base. Nadie se la ha dado — le sale así.Foto: Rob Lavinsky, iRocks.com · Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.01/2

      Aquí no hay moléculas por ningún lado. Un diamante es una sola pieza: si pudieras seguir los enlaces, irías de un extremo al otro de la piedra sin saltar ni una vez.

      Por eso es tan duro, y por eso funde a 3 550 °C: para fundirlo hay que romper enlaces covalentes de verdad, millones de ellos.

      El cuarzo

      El cuarzo es lo que hay en la arena de la playa, y es otra red covalente. Aquí hay dos elementos, silicio y oxígeno, y eso permite volver sobre una idea del bloque 2.

      siliciooxígeno
      SiSiSiSiSiSiSiSiSiSiSiSiSiSiSiOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

      pulsa un átomo para contar sus vecinos

      Cada silicio se une a cuatro oxígenos y cada oxígeno a dos silicios. Por eso hay el doble de oxígeno que de silicio, y la fórmula es SiO2: otra vez una proporción, como en la sal — pero aquí lo que la sostiene son enlaces covalentes.Esquema plano: en el cuarzo los cuatro oxígenos rodean al silicio en el espacio. Y no vale contar los átomos de este trozo, que los del borde falsean la cuenta: la proporción sale de contar los vecinos de uno de dentro.
      Cuarzo de verdad: prismas de seis caras rematados en punta. Siempre seis. Por dentro es la red que acabas de contar.
      Cuarzo de verdad: prismas de seis caras rematados en punta. Siempre seis. Por dentro es la red que acabas de contar.Foto: Rob Lavinsky, iRocks.com · Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0
      Cuarzo de verdad: prismas de seis caras rematados en punta. Siempre seis. Por dentro es la red que acabas de contar.

      Cuarzo de verdad: prismas de seis caras rematados en punta. Siempre seis. Por dentro es la red que acabas de contar.Foto: Rob Lavinsky, iRocks.com · Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0

      Eso en plano. En el espacio, cada silicio queda en el centro de un tetraedro de cuatro oxígenos, con el mismo ángulo de 109,5° que has visto en el diamante.

      siliciooxígeno

      arrastra para girar · rueda o pellizco para acercar · pulsa un átomo para contar sus vecinos

      Lo mismo que veías en plano, pero en el espacio: cada silicio en el centro de un tetraedro de cuatro oxígenos, y cada oxígeno haciendo de puente entre dos silicios. Pulsa uno y cuéntalos.La sílice (SiO₂) tiene varias formas; esta es la más sencilla de dibujar. En el cuarzo los tetraedros están girados formando hélices, pero la regla es la misma: cada Si con 4 O y cada O con 2 Si.

      Su fórmula es SiO2, y esos subíndices no cuentan átomos de una molécula: dan una proporción, exactamente igual que en la sal.

      Y esta vez la proporción sale de contar vecinos en un covalente. O sea que lo de leer la fórmula como proporción no era cosa de los iones: es cosa de las redes.

      El mismo enlace, casi 1 800 grados de diferencia

      Compara estas cuatro sustancias. Todas son covalentes, y en todas el enlace es fuerte.

      Sustancia¿Hay moléculas?Funde a¿Qué hay que vencer para fundirla?
      Metano (CH4)Sí, sueltas−182 °CLas fuerzas entre moléculas
      Naftaleno (la naftalina)Sí, sueltas80 °CLas fuerzas entre moléculas
      Cuarzo (SiO2)No: red covalente1 610 °CEnlaces covalentes
      Diamante (C)No: red covalente3 550 °CEnlaces covalentes

      Del metano al cuarzo hay casi 1 800 grados, y el enlace es el mismo de fuerte en los dos. Lo único que cambia es si hay algo de «entre» o no lo hay.

      El extraño caso del grafito

      Acabamos de decir que las sustancias covalentes no conducen la corriente. Antes de seguir leyendo, mira esto y apuesta.

      pilamina de lápiz (grafito)la corriente va a lo largo de la capano salta
      ¿Se encenderá la bombilla?
      Una mina de lápiz —que es grafito, carbono puro— metida en un circuito con una pila y una bombilla. Piénsalo antes de mirar: acabamos de decir que las sustancias covalentes no conducen.

      Se enciende. Y la mina es grafito, o sea carbono con enlaces covalentes, como el diamante.

      La explicación está, otra vez, en cómo se colocan los átomos.

      Una capa, vista de frente

      Cada carbono se une a tres vecinos de su propia capa, con enlaces covalentes fortísimos.

      Tres capas, vistas de canto335 pm142 pm

      Las capas están unas 2.4 veces más lejos entre sí que los átomos vecinos de una misma capa. Y entre ellas no hay enlace: solo fuerzas flojas.

      El grafito enseña las dos cosas a la vez y en la misma sustancia: dentro de la capa, enlace; entre capas, fuerzas. Por eso las capas se deslizan y se sueltan… que es exactamente lo que pasa cuando escribes con un lápiz.
      Un trozo de grafito natural. Ese brillo a franjas no es un rasguño: son las láminas, que se ven a simple vista.
      Un trozo de grafito natural. Ese brillo a franjas no es un rasguño: son las láminas, que se ven a simple vista.Foto: Wikimedia Commons · CC0
      Un trozo de grafito natural. Ese brillo a franjas no es un rasguño: son las láminas, que se ven a simple vista.

      Un trozo de grafito natural. Ese brillo a franjas no es un rasguño: son las láminas, que se ven a simple vista.Foto: Wikimedia Commons · CC0

      Y lo mismo, apilado en el espacio. Gíralo de canto y se ve el hueco que hay entre una capa y la siguiente.

      carbonoenlace covalente · 142 pm

      arrastra para girar · rueda o pellizco para acercar · pulsa un átomo para contar sus vecinos

      Las capas, apiladas. Dentro de cada una, cada carbono con sus tres vecinos y enlaces fortísimos. Entre una capa y la siguiente, nada: solo fuerzas flojas, y por eso se deslizan.Las capas están dibujadas a su distancia real: 335 pm entre capas frente a 142 pm entre vecinos. Gíralo de canto y se ve el hueco.

      Son tres frases, y en este orden:

      • Uno. Cada carbono se une a tres vecinos de su propia capa, con enlaces covalentes fortísimos.
      • Dos. Pero el carbono tiene cuatro electrones de valencia: le sobra uno. Y ese no se queda quieto entre dos átomos, se mueve por toda la capa.
      • Tres. Por eso el grafito conduce a lo largo de las capas. De una capa a otra le cuesta, porque entre capas no hay enlace: solo hay fuerzas flojas.

      Y de la misma estructura sale la otra propiedad rara del grafito. Las capas se deslizan unas sobre otras y se sueltan con nada.

      Eso es lo que pasa cuando escribes: aprietas el lápiz y vas dejando capas de carbono pegadas al papel.

      Un electrón que se mueve por un material

      Fíjate en lo que acabas de decir del grafito: hay electrones moviéndose por dentro de una sustancia, y por eso conduce.

      Eso suena a otra cosa. Suena a un cable de cobre — y es justo el bloque siguiente.

      En resumen: las sustancias covalentes cristalinas

      La propiedadPor qué la tiene
      No hay moléculas: hay una redLos enlaces covalentes se extienden por todo el sólido. Es un único armazón de átomos unidos, no un montón de piezas sueltas.
      La fórmula da una proporciónIgual que en la red iónica: SiO₂ dice que hay dos oxígenos por cada silicio, no que exista una molécula con tres átomos.
      Funden a temperaturas altísimasLas más altas de todas: para fundirlas hay que romper enlaces covalentes, no separar moléculas. El cuarzo a 1 610 °C, el diamante a 3 550 °C.
      Sólidas siempre, y muy durasRayarlas obligaría a romper enlaces covalentes. Por eso el diamante es la sustancia natural más dura que se conoce.
      InsolublesPara disolverlas habría que romper los enlaces covalentes de todo el sólido, y eso el agua no lo hace.
      No conducen… salvo el grafitoTodos los electrones están ocupados en los enlaces, así que no hay cargas libres. En el grafito cada carbono usa tres y le sobra uno, que se mueve a lo largo de su capa.

      Compara esta tabla con la de los moleculares: el enlace es el mismo en las dos y no se parecen en nada. Toda la diferencia está en si hay moléculas o hay red.

      En resumen

      Lo que ya sabes separar
      • Lo de dentro es un enlace; lo de entre, unas fuerzas — y no se llaman igual
      • Al fundir o hervir algo molecular no se rompe ningún enlace
      • Que una sustancia sea covalente no dice si funde alto o bajo
      Lo que explica cada cosa
      • Moleculares: funden bajo, son blandas y frágiles, y no conducen
      • Cristalinas: funden altísimo, son durísimas e insolubles
      • El grafito: enlace dentro de la capa, fuerzas entre capas — pinta y conduce
      Lo que queda por saber
      • Cómo se llaman de verdad esas fuerzas de «entre» — eso es de Bachillerato
      • Por qué unas moléculas se disuelven en agua y otras no
      • Y por qué un cable de cobre conduce, que es el bloque siguiente
      SIMULADOR

      ¿Qué se rompe aquí?

      Cinco procesos de andar por casa: derretir, hervir, disolver, quemar. Para cada uno hay que decir si se rompen enlaces o solo se separan moléculas. Cuidado, que hay casos con trampa.

      Trabaja: Distinguir lo de dentro de lo de entre, con la red iónica de por medio.

      ¿Qué se rompe aquí?

      Para cada proceso, di qué se rompe. Y fíjate bien, que no todo lo que se funde tiene moléculas.

      SIMULADOR

      Verdadero o falso, con el porqué

      Tres afirmaciones por ronda sobre lo que funde, lo que se rompe y lo que conduce. Marcar V o F no vale de nada hasta que eliges la justificación: aquí se corrige el razonamiento.

      Trabaja: El bloque entero, con los errores típicos puestos de distractores.

      Verdadero o falso, con el porqué

      Di si cada frase es verdadera o falsa y elige el porqué. Sin el porqué no se puede corregir: en el examen, una respuesta sin razonar no puntúa.

      Vídeos de este apartado (1)
      06

      ¿Por qué un cable de cobre conduce y la sal no?

      Cationes fijos y electrones sueltos: el modelo de la nube explica el cable, el martillazo que no rompe y el brillo.

      El bloque anterior se cerró con una imagen rara: un electrón moviéndose por dentro de una capa de grafito.

      Electrones que viajan por un material. Eso suena a un cable — y un cable es justo lo que toca ahora.

      El protagonista del bloque: un cable de cobre pelado. La lupa enseña lo que hay dentro — y este bloque explica qué hace ahí ese Cu⁺.
      El protagonista del bloque: un cable de cobre pelado. La lupa enseña lo que hay dentro — y este bloque explica qué hace ahí ese Cu⁺.
      El protagonista del bloque: un cable de cobre pelado. La lupa enseña lo que hay dentro — y este bloque explica qué hace ahí ese Cu⁺.

      El protagonista del bloque: un cable de cobre pelado. La lupa enseña lo que hay dentro — y este bloque explica qué hace ahí ese Cu⁺.

      El plan es el de los otros dos enlaces, en el mismo orden:

      • El hecho. El cable conduce tal como está: sólido y seco. Nadie más del curso hace eso.
      • El modelo. Qué hay dentro de un metal: la nube de electrones.
      • El golpe. El mismo martillazo del bloque 3, con final contrario.
      • Las demás propiedades. Brillo, calor, temperaturas… y por qué el cable es de cobre.
      El experimento del cable

      El montaje es el del bloque 3: una pila, una bombilla y dos pinzas. Solo que esta vez no hay vaso de agua.

      El mismo montaje del bloque 3, sin vaso de agua: el cable de cobre cierra el circuito tal como está. Fíjate en el tramo pelado — eso de dentro es el metal.
      El mismo montaje del bloque 3, sin vaso de agua: el cable de cobre cierra el circuito tal como está. Fíjate en el tramo pelado — eso de dentro es el metal.
      El mismo montaje del bloque 3, sin vaso de agua: el cable de cobre cierra el circuito tal como está. Fíjate en el tramo pelado — eso de dentro es el metal.

      El mismo montaje del bloque 3, sin vaso de agua: el cable de cobre cierra el circuito tal como está. Fíjate en el tramo pelado — eso de dentro es el metal.

      Entre las pinzas, un trozo de cable de cobre. Sólido, seco, sin disolver ni fundir. Y la bombilla se enciende.

      Piensa en lo que costó encenderla con la sal: hubo que disolverla o fundirla, porque sus iones tenían carga pero no movilidad. El cobre no pide nada de eso.

      Los metales son los únicos del curso que conducen en estado sólido. Esa sola frase ya separa un metal de todo lo demás.

      Quién se mueve aquí dentro

      La regla del bloque 3 no cambia: conducir es tener cargas y que puedan moverse. Lo que cambia es quién hace el trabajo.

      En la sal disuelta se movían iones. En el cable se mueven electrones. Confundirlos es el despiste que más se corrige en los exámenes de este tema.

      −+++++++++++++++++++todos hacia el polo +sin pila: la nube deambula sin rumbo
      Sin pila también hay electrones moviéndose — pero cada uno va a lo suyo y no transportan nada. Conéctala y mira qué cambia.

      Fíjate en el detalle de la figura: por cada electrón que sale por un extremo entra otro por el contrario. El cable no se gasta ni se queda cargado.

      Y el matiz que casi nadie espera

      ¿Y si fundimos el metal? Pues conduce… algo peor. Justo al revés que la sal, que en sólido no conducía nada y fundida conducía de golpe.

      Quédate con la pareja: el iónico y el metálico se comportan al revés en los dos estados. Vas a usarla en uno de los simuladores.

      Ahora la pregunta de verdad: ¿qué tiene un metal por dentro para que los electrones campen tan a gusto? Eso es la parada siguiente.

      El modelo de la nube de electrones

      Los metales están a la izquierda de la tabla: tienen pocos electrones en su última capa, y los sujetan flojo.

      Cuando millones de átomos de metal se juntan, todos sueltan esos electrones de valencia. Y aquí viene la diferencia con el iónico: no se los da a nadie. No hay ningún no metal esperando.

      Lo que queda es una cosa nueva:

      • Una red de cationes. Cada átomo, al soltar su valencia, queda como catión — y se queda quieto en su sitio.
      • Una nube de electrones. Los electrones soltados no pertenecen a ningún átomo: circulan por toda la red.
      • Y el enlace. Lo que mantiene unido el metal es la atracción entre los cationes y esa nube. Muy fuerte.
      ++++++++++++++++++++++++los cationes, quietos · los electrones, de paseo
      catión (fijo en la red) electrón de valencia (circula)
      El modelo de la nube: una red de cationes que no se mueven de su sitio y los electrones de valencia circulando entre ellos, sin pertenecer a ninguno. Eso que los une — la atracción entre los cationes y la nube— es el enlace metálico.

      Metal con metal también es un enlace

      Una pregunta trampa clásica: ¿qué enlace hay entre un átomo de hierro y otro de hierro?

      Un clavo por dentro: cationes de hierro colocados en red y electrones circulando entre ellos. Ni un átomo suelto — todo el clavo está enlazado.
      Un clavo por dentro: cationes de hierro colocados en red y electrones circulando entre ellos. Ni un átomo suelto — todo el clavo está enlazado.
      Un clavo por dentro: cationes de hierro colocados en red y electrones circulando entre ellos. Ni un átomo suelto — todo el clavo está enlazado.

      Un clavo por dentro: cationes de hierro colocados en red y electrones circulando entre ellos. Ni un átomo suelto — todo el clavo está enlazado.

      Mucha gente contesta que ninguno, «porque son el mismo elemento». Y es justo al revés: un clavo de hierro es una red entera de cationes de Fe unida por su nube.

      Metal + metal es un enlace: el metálico. Un trozo de hierro puro no es un montón de átomos sueltos — está tan enlazado como la sal o el agua.

      La fórmula: la más corta del curso

      Cada tipo de sustancia lleva ya su forma de escribirse, y cada fórmula responde a la misma pregunta de examen: ¿qué información nos da?

      En MgCl2 los subíndices daban una proporción entre dos iones. En H2O contaban los átomos exactos de una molécula.

      ¿Y en un metal? No hay dos iones que proporcionar ni molécula que contar: solo hay un elemento, repetido en red. Su fórmula es el símbolo a secas: Fe, Cu, Al.

      MgCl2 · red de iones2+−−2+−−2+−−2+−−……1 Mg²⁺ por cada 2 Cl⁻ — y la red sigue

      Dice una proporción. No hay «una pieza» que contar: la red no se acaba.

      H2O · moléculaOHH2 átomos de H y 1 de O — y se acabó

      Dice un recuento exacto de átomos. La pieza existe y se acaba.

      Cu · red de cationes++++++++++++……un solo elemento — nada que contar

      Ni proporción ni recuento: el símbolo basta. Todo lo que hay es cobre.

      La misma pregunta de siempre —¿qué información da la fórmula?— tiene aquí su tercera respuesta. Y fíjate en que la del metal es la más corta de las tres.

      ¿Y dónde quedó el octeto?

      Fíjate en que en toda esta parada no ha aparecido la palabra «ocho». No es un despiste.

      Aquí se dice «el átomo suelta sus electrones de valencia» y no «suelta electrones para quedarse con ocho». El catión conserva su núcleo y sus electrones internos tal cual; lo único que entra en juego es la valencia.

      El átomo de metalla valencia, sujeta flojonúcleo + internos + valencia
      El catión, dentro del metal+el mismo átomo, con su valencia en la nube
      Fíjate en lo que no ha pasado: el catión conserva su núcleo y todos sus electrones internos, tal cual estaban. Nadie ha contado hasta ocho — el átomo no «busca» nada: simplemente suelta lo que sujetaba flojo.

      ¿Recuerdas las grietas de Lewis del bloque 4? Esta era una: el enlace metálico no se puede dibujar con puntos y rayas. La regla del octeto, que llevaba gobernando toda la unidad, aquí se apaga — y no pasa nada por decirlo.

      La red, en tres dimensiones

      Como con la sal y el diamante, la red del cobre se puede montar entera. Pulsa un catión y cuenta sus vecinos: salen doce, el empaquetado más apretado del curso.

      catión de cobre · Cu⁺

      arrastra para girar · rueda o pellizco para acercar · pulsa un átomo para contar sus vecinos

      La red de cationes de un trozo de cobre. Pulsa uno y cuenta: doce vecinos, el empaquetado más apretado del curso. Y fíjate en que aquí no hay palos: el enlace no va de este catión a aquel — es la nube entera sujetando la red entera.Los electrones de la nube no se dibujan: están por todas partes y no se quedan quietos. Sube el deslizador al 100 % y los cationes se tocan: 128 + 128 = 256 pm, justo la distancia entre vecinos (255 pm).
      Cobre nativo, tal y como sale de la mina: una sola pieza de cationes y nube. Ese color rojizo es suyo — luego verás por qué.
      Cobre nativo, tal y como sale de la mina: una sola pieza de cationes y nube. Ese color rojizo es suyo — luego verás por qué.Foto: Jonathan Zander · Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0
      Cobre nativo, tal y como sale de la mina: una sola pieza de cationes y nube. Ese color rojizo es suyo — luego verás por qué.

      Cobre nativo, tal y como sale de la mina: una sola pieza de cationes y nube. Ese color rojizo es suyo — luego verás por qué.Foto: Jonathan Zander · Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0

      Y una honestidad de cierre, como con cada modelo de la UD1: este del mar de electrones es un modelo muy simplificado. Explica lo que necesitamos este curso; en Bachillerato lo afinarás.

      Por qué se dobla en vez de romperse

      En el bloque 3 golpeaste un cristal de sal con un martillo y se partió en dos. Toca repetir el experimento con un trozo de metal.

      Un herrero vive justo de esto: golpe tras golpe, la barra cambia de forma y no se parte. Prueba a hacerle lo mismo a un cristal de sal.
      Un herrero vive justo de esto: golpe tras golpe, la barra cambia de forma y no se parte. Prueba a hacerle lo mismo a un cristal de sal.
      Un herrero vive justo de esto: golpe tras golpe, la barra cambia de forma y no se parte. Prueba a hacerle lo mismo a un cristal de sal.

      Un herrero vive justo de esto: golpe tras golpe, la barra cambia de forma y no se parte. Prueba a hacerle lo mismo a un cristal de sal.

      Mismo martillo, mismo golpe. Y el metal no se rompe: se abolla. Un herrero vive de eso.

      Un cristal de salcargas iguales enfrentadas: se repelen
      Un trozo de metalla nube se reajusta: su entorno no cambia
      El mismo golpe de la sal, ahora sobre un trozo de metal. Fíjate en el catión marcado y en los electrones que tiene alrededor. Dale al botón.

      El truco está en el vecindario

      Repasa lo que le pasaba a la sal: al desplazarse la capa, cada ion cambiaba de vecinos. De pronto tenía enfrente cargas de su mismo signo, y la repulsión abría el cristal.

      En el metal la capa se desplaza igual. Pero mira el catión marcado: su entorno no ha cambiado. Antes estaba rodeado de nube, y después… sigue rodeado de nube.

      No hay cargas iguales que se enfrenten de repente, como en la sal. La capa se queda en su nueva posición y el metal, en vez de partirse, cambia de forma.

      El pegamento, visto de cerca

      Merece la pena pararse en el porqué. Los cationes tienen todos la misma carga, así que entre ellos se repelen. ¿Qué los mantiene juntos?

      La nube que tienen en medio: cada catión está atraído por los electrones que lo rodean, y esa atracción gana a la repulsión. Míralo antes y después del golpe.

      Antes del golpela nube en medio tira de los dos: pegados
      Después del golpemismo pegamento — solo cambió la forma
      se repelen (misma carga) atracción hacia la nube: gana
      Los cationes se repelen entre ellos — misma carga. Lo que los mantiene juntos es la atracción de cada uno hacia la nube que tienen en medio. Y tras el golpe, mira la pareja marcada: las mismas flechas, el mismo equilibrio. El cuerpo ha cambiado de forma; el pegamento, no.

      Eso es lo que cambia respecto a la sal: aquí el pegamento funciona igual en la red recién golpeada. El cuerpo se ha deformado — el enlace, no.

      Lo que decide si algo se parte o se dobla no es la fuerza del enlace — los dos son fortísimos. Es si al moverse la capa cambia el vecindario de cada ion: en la sal cambia y se repele; en el metal no cambia y no pasa nada.

      Dos palabras nuevas, y un repaso de ejes

      Maleable: el aluminio se deja aplastar en láminas finísimas, y arrugarlo no lo rompe.
      Maleable: el aluminio se deja aplastar en láminas finísimas, y arrugarlo no lo rompe.1/2
      Maleable: el aluminio se deja aplastar en láminas finísimas, y arrugarlo no lo rompe.

      Maleable: el aluminio se deja aplastar en láminas finísimas, y arrugarlo no lo rompe.1/2

      • Maleable. Se puede aplastar en láminas: papel de aluminio, láminas de cobre.
      • Dúctil. Se puede estirar en hilos: todos los cables que tienes en casa.

      ¿Te acuerdas de los dos ejes del bloque 3? Duro↔blando era el rayado, y frágil↔tenaz la fractura. Del iónico al metálico lo que cambia es el eje de la fractura: la sal era frágil y el metal es tenaz.

      El eje de la dureza va por libre, igual que entonces: hay metales durísimos y metales que se cortan con un cuchillo, como el sodio.

      Las demás propiedades

      La nube ya te ha explicado dos cosas: el cable y el martillazo. Lo que queda es ver a la misma nube haciendo el resto del trabajo.

      El calor y el brillo: dos trabajos más de la nube

      La nube mueve la energíacaliente por un extremo… caliente entera
      La nube devuelve la luzllega, la nube la devuelve: brillo
      La misma nube hace dos trabajos más: pasa la energía de un extremo a otro (por eso la cuchara se calienta entera) y devuelve la luz que le llega (por eso los metales tienen ese brillo).

      El calor. Mete una cuchara en la sopa y espera: el mango acaba quemando. Los electrones de la nube chocan, se pasan la energía unos a otros y la reparten por todo el metal.

      El brillo. La luz que llega a un metal no pasa: la nube la devuelve desde la superficie. Ese resplandor gris plateado es la firma visual de los metales.

      ¿Y por qué el oro es dorado?

      Si todos devolvieran toda la luz, todos se verían igual. Y no: el oro es dorado y el cobre rojizo.

      La razón es que esos dos no devuelven toda la luz por igual: se quedan con parte de los azules, y lo que te llega de vuelta tira a dorado o a rojizo. El color del oro es un defecto de espejo.

      Hierrola nube, en la superficiellega luz blancaesto te llega a tidevuelve casi todo → gris plateado
      Orola nube, en la superficiellega luz blancaesto te llega a tise queda el azul → dorado
      Cobrela nube, en la superficiellega luz blancaesto te llega a tise queda azul y verde → rojizo
      El brillo es la nube devolviendo la luz desde la superficie. Y el color depende de qué parte devuelve cada metal: el hierro lo devuelve casi todo por igual y se ve gris; el oro y el cobre se quedan con parte de los azules — y lo que te llega de vuelta tira a dorado o a rojizo.

      El hierro, como casi todos, devuelve el espectro entero casi por igual: por eso la mayoría de los metales comparten ese gris plateado.

      Oro puro cristalizado (la barrita de escala mide 2 mm). Dorado por sí mismo: se queda parte del azul de la luz y devuelve el resto.
      Oro puro cristalizado (la barrita de escala mide 2 mm). Dorado por sí mismo: se queda parte del azul de la luz y devuelve el resto.Foto: Alchemist-hp, pse-mendelejew.de · Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0 de
      Oro puro cristalizado (la barrita de escala mide 2 mm). Dorado por sí mismo: se queda parte del azul de la luz y devuelve el resto.

      Oro puro cristalizado (la barrita de escala mide 2 mm). Dorado por sí mismo: se queda parte del azul de la luz y devuelve el resto.Foto: Alchemist-hp, pse-mendelejew.de · Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0 de

      Las temperaturas de fusión: un rango enorme

      El enlace metálico es fuerte, así que en general los metales funden alto y son sólidos a temperatura ambiente. Pero la tabla de clase añade un matiz honesto: varía mucho entre metales.

      Y tanto: del mercurio, que ya es líquido en el bote, al wolframio, que aguanta más de 3000 °C. Los dos son metales con todas las de la ley.

      Mercurio: un metal sirviéndose en un vaso. Brillo metálico, buen conductor… y líquido a temperatura ambiente.
      Mercurio: un metal sirviéndose en un vaso. Brillo metálico, buen conductor… y líquido a temperatura ambiente.Foto: Bionerd · Wikimedia Commons · CC BY 3.0
      Mercurio: un metal sirviéndose en un vaso. Brillo metálico, buen conductor… y líquido a temperatura ambiente.

      Mercurio: un metal sirviéndose en un vaso. Brillo metálico, buen conductor… y líquido a temperatura ambiente.Foto: Bionerd · Wikimedia Commons · CC BY 3.0

      El mercurio no está solo en la zona baja: el galio y el cesio se funden con el calor de la mano. Una barrita de galio se te derrite entre los dedos como un helado.

      Por qué el hierro se va al fondo

      Vuelve un momento a la red del cobre de la parada 2 y a lo que contaste: doce vecinos, el empaquetado más apretado del curso.

      Ahí no sobra sitio. Los cationes están pegados unos a otros, y eso se nota al pesar un trozo de metal: mucha materia metida en muy poco espacio.

      Compáralo con el agua, donde las moléculas van sueltas y con huecos entre ellas.

      El mismo sitio, por dentro: en el metal del ancla los cationes se tocan unos a otros; en el agua, cada molécula va suelta y con hueco alrededor.
      El mismo sitio, por dentro: en el metal del ancla los cationes se tocan unos a otros; en el agua, cada molécula va suelta y con hueco alrededor.
      El mismo sitio, por dentro: en el metal del ancla los cationes se tocan unos a otros; en el agua, cada molécula va suelta y con hueco alrededor.

      El mismo sitio, por dentro: en el metal del ancla los cationes se tocan unos a otros; en el agua, cada molécula va suelta y con hueco alrededor.

      Hierroel mismo volumen…átomos pesados y muy juntos

      7,9 g por cada cm3

      Agua…y esto es lo que cabemoléculas ligeras y con hueco

      1,0 g por cada cm3

      Cada átomo de hierro pesa 3 veces más que una molécula de agua… y además están 2,5 veces más juntos. Multiplica: 3 × 2,5 ≈ 8. Ahí está el número.

      Por eso un trozo de hierro se va al fondo: en el mismo sitio que ocupa un gramo de agua, el hierro mete casi ocho.

      Ojo, que son dos cosas a la vez, y las dos cuentan: los átomos de hierro están más juntos y cada uno pesa más que una molécula de agua.

      Por eso un ancla, un tornillo o una llave se van al fondo: tienen más densidad que el agua. El porqué exacto de que algo flote o se hunda lo verás en física, con los fluidos.

      Pero no todos los metales se hunden. El litio tiene la mitad de densidad que el agua, y el sodio y el potasio también flotarían. Otra vez lo mismo: eso de «los metales son…» casi nunca vale para todos.

      Las aleaciones: metales mezclados

      Los metales admiten un truco que las sales no: mezclarse entre ellos sin dejar de ser una red con nube. Esas mezclas homogéneas se llaman aleaciones.

      • Bronce. Cobre y estaño. Tan importante que una edad de la historia lleva su nombre.
      • Latón. Cobre y cinc: grifos, instrumentos de viento, cerraduras.
      • Acero. Hierro con un poco de carbono — aquí el segundo ni siquiera es un metal.

      Por cierto: el cobre y el oro se conocen desde la prehistoria porque son de los poquísimos metales que aparecen sueltos en la naturaleza. El aluminio, que es el metal más abundante de la corteza, no se pudo aislar hasta hace dos siglos.

      Por qué el cable es de cobre

      La pregunta del título del bloque tiene una última vuelta. Conducir, conducen todos los metales. ¿Por qué justo cobre?

      • El oro conduce estupendamente y no se oxida nunca — pero es carísimo. Se reserva para los contactos de los conectores.
      • El cobre es el mejor equilibrio entre lo bien que conduce y lo que cuesta. Por eso es el cable de tu casa.
      • El aluminio conduce bastante menos que el cobre — pero pesa y cuesta mucho menos. Por eso es el que cuelga de las torres de alta tensión.

      Fíjate en el reparto de papeles: la química te dice cuál conduce mejor; la ingeniería decide cuál se usa en cada sitio.

      En resumen: las sustancias metálicas

      La propiedadPor qué la tiene
      Conducen ya en estado sólidoLos electrones de la nube se mueven con facilidad por la red. Los únicos del curso — y fundidos conducen algo peor, al revés que el iónico.
      Se doblan en vez de romperseAl deslizar una capa, el entorno de cada catión no cambia: sigue rodeado de nube y nada se repele. Maleables y dúctiles.
      Funden alto… con excepciones sonadasLa atracción cationes-nube es fuerte, pero varía mucho entre metales: del mercurio líquido al wolframio, que aguanta más de 3000 °C.
      La dureza también varíaLos hay durísimos y los hay que se cortan con cuchillo, como el sodio. Generalizar «todos duros» es pasarse.
      Suelen ser densosLos cationes están muy empaquetados —doce vecinos cada uno— y encima cada átomo pesa bastante. Aun así el litio flota en agua: también varía.
      Conducen el calorLa misma nube que mueve carga mueve energía: los electrones chocan y la reparten por todo el metal.
      Tienen brillo metálicoLa nube devuelve la luz desde la superficie. Y el oro y el cobre tienen color propio porque no la devuelven toda.
      No se disuelven en aguaEl agua no puede arrancar cationes de la red como hacía con la sal: la nube los sujeta por todos lados.
      Su fórmula es el símboloNo hay moléculas que contar ni proporción entre dos iones: un metal es un solo elemento en red. Fe, Cu, Al.

      Las tres filas nuevas —densidad, calor y brillo— no estaban en la tabla de clase: apúntalas, que en el bloque 7 la tabla se rellena entera con las cuatro columnas.

      En resumen

      El modelo
      • Una red de cationes fijos + la nube de electrones de valencia
      • El enlace es la atracción entre los cationes y la nube — muy fuerte
      • La fórmula es el símbolo: Fe, Cu, Al. Sin moléculas y sin proporciones
      Lo que explica
      • Conduce en sólido: la nube ya está suelta (y son electrones, no iones)
      • Se dobla: el entorno de cada catión no cambia al deslizar la capa
      • Brillo y calor: la misma nube devuelve la luz y reparte la energía
      Lo que queda
      • El octeto aquí no pinta nada: era la segunda grieta de Lewis
      • El porqué fino (y los semiconductores) es un modelo de Bachillerato
      • La tabla de las cuatro columnas, entera, en el bloque 7
      SIMULADOR

      El golpe comparado

      El martillo del bloque 3, ahora contra la sal y el metal a la vez. Golpea, mira qué pasa en cada red y arma las dos explicaciones paso a paso — con la frase que lo resume al final.

      Trabaja: Fragilidad frente a tenacidad: el entorno de cada ion, no la fuerza del enlace.

      El golpe comparado

      Mismo martillo, mismo golpe: el cristal de sal se parte y el trozo de metal se dobla. Golpea los dos, mira qué pasa en cada red y después explica el porqué de cada uno, paso a paso.

      Un cristal de salcargas iguales enfrentadas: se repelen
      Un trozo de metalla nube se reajusta: su entorno no cambia
      El mismo golpe de la sal, ahora sobre un trozo de metal. Fíjate en el catión marcado y en los electrones que tiene alrededor. Dale al botón.
      La sal se parte porque…
      El metal se dobla porque…
      Y la frase que lo resume
      SIMULADOR

      Rellena la columna metálica

      La tabla de propiedades de clase, cuarta columna. Nueve filas con la primera resuelta de ejemplo. Ojo: varias opciones falsas son verdades de otra columna.

      Trabaja: Todas las propiedades del metálico, con sus porqués — y ensayo para la tabla completa del bloque 7.

      Rellena la columna metálica

      La tabla de propiedades de clase, cuarta columna: sustancias metálicas. La primera fila va resuelta de ejemplo; el resto es cosa tuya. Ojo: varias frases falsas son verdades… de otra columna.

      PropiedadSustancias metálicas
      SIMULADOR

      Las dos gráficas

      Conductividad frente a temperatura, con el punto de fusión marcado. Una gráfica es un metal y la otra un cristal iónico: di cuál es cuál y justifícalo.

      Trabaja: Los dos estados a la vez: el metálico y el iónico se comportan al revés en los dos.

      Las dos gráficas

      Dos sustancias, dos gráficas de conductividad frente a temperatura, y la raya discontinua marca el punto de fusión de cada una. Una es un cristal iónico y la otra un metal. Di cuál es cuál — y por qué, que es lo que de verdad puntúa.

      Gráfica Aconductividadtemperatura →fusión
      Gráfica Bconductividadtemperatura →fusión
      Vídeos de este apartado (1)
      07

      ¿Cómo sé de qué está hecho algo sin verlo por dentro?

      El juego al revés: de las propiedades al tipo de enlace. La tabla entera de la unidad, columna a columna.

      Siete bloques dándole vueltas a lo mismo: qué mantiene unida a la materia. Los cuatro tipos de sustancia ya están sobre la mesa.

      Así que toca la prueba de verdad. Imagina que te dejan delante un trozo de algo. No lleva etiqueta, no puedes abrirlo y no puedes mirarlo por dentro.

      Lo único que tienes es lo que se puede medir: si conduce la corriente, a qué temperatura funde, qué le pasa si le das un golpe y qué hace dentro de un vaso de agua.

      ¿Se puede saber, solo con eso, de qué está hecho por dentro? Se puede. Y es justo lo que vas a aprender aquí.

      • La tabla entera. Las cuatro columnas juntas por primera vez, una a una.
      • El juego al revés. De la propiedad al enlace: el trabajo de detective.
      • Lo que viene. Los compuestos ya tienen fórmula; falta ponerles el nombre.
      Las cuatro columnas, una por una

      Antes de leer una sola casilla hay que tener las cuatro fotos delante. Estas cuatro.

      IónicoUna red de iones: positivo, negativo, positivo… y nada suelto.
      Covalente molecularMoléculas enteras y sueltas: entre una y la siguiente no hay enlace.
      Covalente cristalinoUna sola pieza: los enlaces se salen del cuadro porque la red no termina.
      MetálicoCationes quietos en su sitio y electrones circulando entre ellos.
      Las cuatro fotos de la unidad, a la misma escala. Todo lo que viene después —lo que funde alto, lo que se rompe, lo que conduce— sale de una de estas cuatro estructuras, no del enlace suelto.

      No es un adorno. Todo lo que viene después —lo que funde alto, lo que se rompe, lo que conduce— sale de cómo está montada la sustancia por dentro.

      Las propiedades no salen del enlace suelto, salen de la estructura. Es el fallo que más se repite al justificar: «la sal es frágil porque su enlace es débil». Ni el enlace es débil, ni la fragilidad se explica mirando un enlace solo.

      Cómo se lee la tabla

      Cada columna es un tipo de sustancia y cada fila una propiedad que puedes medir. La tabla se monta de izquierda a derecha, en el mismo orden en que fuiste dando los tipos.

      Ve añadiendo columnas y fíjate en lo que pasa: hasta que no están las cuatro, ninguna fila dice gran cosa. Una propiedad sola no distingue nada; lo que distingue es comparar.

      La tabla de la unidad
      La propiedadIónicosal común, óxido de magnesioCovalente molecularagua, azúcar, yodoCovalente cristalinodiamante, cuarzo, grafitoMetálicohierro, cobre, aluminio
      Tipo de enlaceAtracción eléctrica entre iones de carga contrariaLos átomos comparten electrones y forman moléculas sueltasLos átomos comparten electrones en una red gigante, sin moléculasAtracción entre los cationes y la nube de electrones
      Qué hay de verdadUn cristal: una red de iones positivos y negativos alternadosMoléculas: unidades sueltas con un número exacto de átomosUna red covalente gigante: el cristal entero es una sola piezaUn cristal metálico: una red de cationes bañada por la nube
      Qué dice la fórmulaLa proporción entre los iones de la red, y sin signos: NaClLos átomos reales de una molécula: H₂O son dos H y un OLa proporción en la red, igual que en el iónico: SiO₂El símbolo del elemento, sin subíndices: Fe, Cu, Al
      Temperatura de fusiónAltas: hay que deshacer la red entera. La sal funde a 801 °CBajas: solo hay que separar unas moléculas de otrasAltísimas: fundir obliga a romper enlaces. El diamante, 3 550 °CAltas en general, aunque varía mucho entre metales
      Estado a temperatura ambienteSólido: no hay ninguno líquido ni gasSólido, líquido o gas: es el más variado de los cuatroSólido, como no puede ser de otra forma fundiendo tan altoSólido, salvo el mercurio
      DurezaDuros: cuesta rayarlosBlandos: se rayan con casi nadaDurísimos: el diamante es el material más duro que se conoceVaría entre metales: los hay durísimos y los hay que se cortan con cuchillo
      Qué pasa al golpearlosFrágiles: se parten de un golpe, y por una cara planaBlandos y frágiles a la vez: se deshacen con poco esfuerzoNo se deforman: la red no da de sí por ningún ladoMaleables y dúctiles: se doblan y se estiran sin romperse
      Solubilidad en aguaSuelen disolverse, y la disolución conduce la corrienteDepende de la sustancia: el azúcar sí, el aceite noNo se disuelven, ni en agua ni prácticamente en nadaNo se disuelven: la nube sujeta a los cationes por todos lados
      Conductividad eléctricaNo en sólido; sí disueltos o fundidos, cuando los iones se muevenNo conducen en ningún estado: no hay cargas libresNo conducen. La excepción, con nombre propio, es el grafitoSí, ya en sólido — y algo mejor en sólido que fundidos
      Conducción del calorMalos conductores del calor, igual que de la electricidadMalos conductores del calor: no hay nada que lo transporteMalos conductores… salvo el diamante, que es buenísimoBuenos: la misma nube que lleva la carga lleva la energía
      BrilloSin brillo metálico: la sal brilla como un cristal, no como un metalSin brillo metálicoSin brillo metálico, aunque un diamante tallado brille muchísimoBrillo metálico, gris o plateado, salvo el cobre y el oro
      Dentro y entreNo hay «entre»: toda la red de iones es una sola piezaAquí sí: enlace fuerte dentro, fuerzas flojas entre moléculasNo hay «entre»… salvo en el grafito, que va por capasNo hay «entre»: cationes y nube forman una sola pieza

      Esta tabla es el resumen de la unidad entera. Si te llevas una sola cosa del bloque, que sea esta, con las cuatro columnas puestas.

      El retrato robot de cada columna

      Doce filas son muchas para memorizarlas. No hace falta: cada columna se reconoce por una o dos cosas, y el resto se deduce.

      • Iónico. Es el único que cambia de respuesta al fundirse: sólido no conduce, fundido sí. Duro, frágil y de fusión alta.
      • Covalente molecular. El único que funde bajo, y el único que puede ser gas en la mesa. Blando y no conduce nunca.
      • Covalente cristalino. Lo contrario del anterior con el mismo enlace: durísimo y de fusión altísima, y tampoco conduce.
      • Metálico. El único que conduce tal cual está, sólido y seco. Y el único que se dobla en vez de partirse.

      La fila que lo explica todo

      Mira la última fila de la tabla, la de «dentro y entre». Es la más rara de las doce y es la que da sentido a las demás.

      En tres columnas de las cuatro no hay «entre»: la red entera es una sola pieza, así que para fundirla hay que deshacerla. Por eso las tres funden alto.

      El covalente molecular es el raro. Ahí sí hay un dentro y un fuera: enlaces fortísimos dentro de cada molécula y fuerzas flojas entre unas moléculas y otras.

      Y al fundir solo se vencen las de fuera. Por eso el único de los cuatro que funde bajo es el covalente molecular — y no porque su enlace sea flojo, que no lo es.

      El juego al revés: de la propiedad al enlace

      Hasta ahora siempre has ido en el mismo sentido. Sabes qué elementos hay, deduces el tipo de enlace y de ahí sacas las propiedades.

      Ahora se hace al revés: te dan las propiedades medidas y tienes que llegar al enlace. Es lo que hace un químico cuando le llega una muestra sin etiquetar.

      No todas las pistas valen lo mismo

      Son cuatro preguntas, y el orden no da igual. Unas descartan tres tipos de un golpe y otras no descartan casi nada.

      • El chispazo. ¿Conduce la corriente? La que más manda: casi siempre deja un solo tipo en pie.
      • El calor. ¿A qué temperatura funde? Deshace el empate que deja la primera.
      • El martillo. ¿Qué hace al golpearla? Confirma lo que ya sabes.
      • El agua. ¿Se disuelve? Confirma, y poco más.

      Con el agua no se decide nunca. Que algo se disuelva no lo hace iónico: el azúcar se disuelve estupendamente y no conduce ni disuelto.

      Las cuatro pruebas, en su orden
      • Iónico
      • Covalente molecular
      • Covalente cristalino
      • Metálico

      Contesta la primera prueba y mira cuántos tipos siguen en pie.

      Por qué la conductividad manda

      Porque es la única pregunta que se contesta dos veces: una en sólido y otra fundido o disuelto. Y ese par de respuestas casi agota las posibilidades.

      • Conduce ya en sólido → metálico.
      • En sólido no, fundido o disuelto sí → iónico.
      • Nunca conduce → covalente, y ahí decide el termómetro.

      Fíjate en que el iónico y el metálico dan la respuesta al revés el uno del otro en los dos estados. Ese par de respuestas no lo comparte ningún otro tipo: por eso la conductividad va la primera.

      La excepción, que tiene nombre

      Hay una sustancia que conduce en sólido y no es un metal: el grafito, la mina del lápiz. Ya salió en el bloque anterior.

      Sus electrones se mueven con soltura dentro de cada lámina, y por eso conduce. Pero de un metal no tiene nada más: es blando, mancha el papel y se deshace en capas.

      O sea que se caza con la prueba del martillo. Un metal se dobla; el grafito se te queda en los dedos.

      Tres casos, con el razonamiento entero

      Así se hace, paso a paso. Lee los datos, decide tú y luego ve descubriendo el razonamiento.

      En el examen no basta con acertar el tipo: hay que decir con qué dato lo has decidido. Una respuesta sin razonar no puntúa, aunque el tipo esté bien.

      Lo que viene: cada compuesto tiene su nombre

      Queda un cabo suelto, y salta a la vista si repasas las fórmulas de esta unidad.

      NaCl, MgO, CO₂, NH₃. Las has razonado, las has balanceado y algunas las has dibujado. Y en ningún momento las has llamado por su nombre.

      • NaClcloruro de sodiola sal del salero
      • MgOóxido de magnesioel del balance 2 a 2
      • CO₂dióxido de carbonoel de los dos enlaces dobles
      • NH₃amoníacoel de los tres hidrógenos
      Los mismos cuatro de siempre, ahora con su nombre puesto. Ponérselo a cualquier compuesto —y hacer el camino de vuelta, del nombre a la fórmula— es la unidad que viene.

      Cada compuesto tiene un nombre, y no es un capricho de nadie: hay reglas, y son las mismas en todo el mundo. Para eso están, para que un químico de aquí y uno de Japón escriban lo mismo.

      Ponerle nombre a cualquier compuesto —y hacer el camino de vuelta, del nombre a la fórmula— es la unidad que viene entera.

      Y para eso hace falta algo que ya tienes: la tabla periódica. Saber colocar un elemento, y saberte su símbolo y su nombre, es la base de todo lo que viene después.

      Y con esto se cierra el enlace

      Empezaste preguntando por qué no andan los átomos sueltos por ahí. Acabas pudiendo mirar un trozo de algo sin etiqueta y decir de qué está hecho por dentro, sin abrirlo.

      Y conviene recordar qué son los tres tipos de enlace que has usado: modelos, igual que los átomos de la unidad anterior. La mejor explicación que tenemos hoy.

      Funcionan asombrosamente bien para casi todo lo que te vas a encontrar. Y aun así dejan grietas: la forma de las moléculas, las fuerzas de entre con nombre y apellidos, los metales por dentro. Cada una de esas grietas es un curso más adelante.

      En resumen

      Los cuatro tipos
      • Iónico: red de iones. Duro, frágil, funde alto y solo conduce fundido o disuelto
      • Covalente molecular: moléculas sueltas. Blando, funde bajo y no conduce
      • Covalente cristalino: red gigante. Durísimo, funde altísimo y no conduce
      • Metálico: cationes y nube. Se dobla, y conduce ya en sólido
      El orden de las pistas
      • 1. El chispazo. ¿Conduce en sólido? ¿Y fundido?
      • 2. El calor. ¿Funde bajo o altísimo?
      • 3. El martillo. ¿Se dobla, se parte o se deshace?
      • 4. El agua. Solo confirma: nunca decide
      Lo que te llevas
      • La tabla de las cuatro columnas — el resumen de la unidad entera
      • Que la propiedad se explica desde la estructura, no desde el enlace suelto
      • Que decir el tipo no basta: hay que decir con qué dato lo has decidido
      SIMULADOR

      Deduce el enlace

      Seis sustancias sin nombre con lo que se ha medido de cada una. Di de qué tipo son y, sobre todo, con qué dato lo has decidido: si no aciertas las dos columnas, la ficha no cuenta.

      Trabaja: Las cuatro pruebas en su orden, con el grafito y el wolframio esperándote.

      Deduce el enlace

      Seis sustancias sin nombre y lo que se ha medido de cada una en el laboratorio. Di de qué tipo es y con qué dato lo has decidido, que es lo que de verdad se corrige. La primera va resuelta.

      SustanciaFunde aSólidaFundida o disueltaOtras cosas¿De qué tipo es?El dato que lo decide

      Recuerda el orden: primero la conductividad, que casi siempre lo resuelve sola; después la temperatura de fusión; el martillo y el agua solo confirman. Con el agua nunca se decide.

      SIMULADOR

      Cada frase, a su columna

      La tabla de la unidad, desordenada. Cinco propiedades por ronda y las cuatro frases de cada una mezcladas: ninguna es falsa, pero cada una es de una columna concreta.

      Trabaja: La tabla completa de la parada 1, fila a fila.

      Cada frase, a su columna

      Cinco propiedades de la tabla, y para cada una las cuatro frases desordenadas. Coloca cada frase en su columna: en cada propiedad va una a cada tipo, sin repetir. Aquí no hay frases falsas — todas son verdad, pero de una columna concreta.

      Vídeos de este apartado (2)
      SIMULADOR

      El examen de la unidad

      Veinte preguntas de los ocho bloques, con nota sobre 10 y corrección al final. Varias van en dos pasos —la respuesta y el porqué—, porque una respuesta sin razonar no puntúa. Se regenera con casos nuevos cada vez.

      Trabaja: toda la unidad: iones y tipo de enlace, iónico, propiedades, Lewis, dentro y entre, metálico y la deducción final

      El examen de la unidad

      Veinte preguntas de los ocho bloques, como en un examen de verdad: primero contesta (lo que dejes en blanco cuenta como fallo) y al final corrige. Cada pregunta vale medio punto, y en las de varios huecos cada hueco puntúa su parte.

      Varias preguntas van en dos pasos: la respuesta y el porqué. Acertar la respuesta sin acertar el motivo vale la mitad — en un examen, una respuesta sin razonar no puntúa.